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Ricardo Piglia ganó Rómulo Gallegos

El jurado, conformado por el colombiano William Ospina, la mexicana Carmen Boullosa y Freddy Castillo, de Venezuela, reconoció las letras del escritor argentino. Entre los finalistas estuvo un colombiano.

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El escritor argentino Ricardo Piglia ganó ayer el Premio Rómulo Gallegos 2011 por su novela Blanco nocturno, el mismo trabajo literario que hace unos meses también fue celebrado con el Premio de la Crítica Española. El reconocimiento fue otorgado “por su gran talento para situar la trama en un mundo preciso, su rigurosa observación de hechos y personajes, la nitidez de su lengua, la sabiduría literaria que le permite cautivar al lector y mantener la tensión del relato”, explicó ayer el jurado conformado por el colombiano William Ospina, la escritora mexicana Carmen Boullosa y Freddy Castillo, de Venezuela.

El autor argentino, que se tomó 13 años para escribir esta historia que se desencadena tras la muerte deTony Durán, y en la que volvió a traer a su personaje cómplice —su alter ego—, el detective Emilio Renzi, se convierte con este premio en el tercer argentino en ser reconocido como uno de los mejores de Hispanoamérica. Lo precedieron, en 1987, Abel Posse, por Los perros del paraíso, y en 1993, Mempo Giardinelli por su obra Santo oficio de la memoria.

En esta ocasión, al premio se presentaron como candidatas 194 novelas publicadas entre 2009 y 2010. En los 12 finalistas se colaron novelas como Impuesto a la carne, de Diamela Eltit, de Chile; Señales que precederán al fin del mundo, de Yuri Herrera, de México; Todo es silencio, de Manuel Rivas, de España; Tres ataúdes blancos, del colombiano Antonio Ungar, y La piel del miedo, de Javier Vásconez, de Ecuador.

En una entrevista publicada en la edición dominical de El espectador del pasado 17 de abril, desde Argentina Piglia confesó que Blanco nocturno fue el resultado de sus lentos rituales de escritura y de sus hábitos de empezar siempre a trabajar a partir de los personajes. “Con algunas intuiciones de lo que me interesa, los propios personajes siempre definen un poco la forma del texto”.

En cuanto a los personajes de la novela, Piglia dijo: “En el caso de Tony Durán, necesitaba a alguien que viniera con plata desde Nueva York y creé así un personaje desde algo que realmente conozco, que son los puertorriqueños, y en el caso de Yoshio, yo necesitaba a alguien que fuera pequeñito, para que me cupiera en un montacarga, esa es la razón por la que terminó siendo japonés, parece poco ideológico, pero fue así”.

El Premio Rómulo Gallegos para la novela Blanco nocturno demuestra, según el poeta William Ospina, quien obtuvo este reconocimiento en 2009, que “este es un momento muy saludable de la lengua española, en que hay una gran creatividad, una gran madurez, muchas voces y propuestas”.

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