Fondos sin fondo

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Por estos días cumple cinco años de existencia la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV). Hay muy poco para celebrar. La entidad es un retazo que creó la Ley 1507 de 2012 de manera irresponsable, como evidencia de que a sus autores y al Gobierno de entonces les importaba casi nada lo que sucediera con la televisión.

Por indebido interés, o por comodidad, algunos funcionarios declararon que la televisión pronto dejaría de existir y sería avasallada por internet. Es verdad que la convergencia de terminales (televisión, teléfono, computador, tableta) y de redes y servicios (televisión por internet e internet por televisión) ya cambiaron para siempre la industria de la televisión como fue hasta hace apenas 10 años.

Sin embargo, esa nueva era no justifica que el Estado se quede impasible. Por el contrario, por lo pronto está obligado a garantizar la continuidad del servicio, pero no con simples saludos a la bandera. Al fin y al cabo hay unas redes públicas y privadas de televisión abierta en las que se están invirtiendo millones de dólares para implementar la televisión digital. Existe el derecho a ver televisión de manera gratuita y es indispensable que exista la televisión pública. Eso tiende a desaparecer y las autoridades del sector no están haciendo nada al respecto.

Desde el año pasado, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) viene realizando juiciosos estudios sobre el futuro del sector audiovisual. El último de esos estudios, publicado a comienzos de este mes, se refiere a la financiación de los servicios TIC y los servicios audiovisuales. Una vez más insiste el DNP en adecuar cuanto antes el marco normativo, en congruencia con la realidad del sector, y advierte que el sector en su conjunto está viendo reducidos sustancialmente sus ingresos. Esto provoca que esté en riesgo el acceso universal a los servicios para los segmentos de población de menores ingresos y las comunidades que habitan las zonas más apartadas del país.

Añoramos esa época en la que el DNP orientaba la política de desarrollo en Colombia. Hoy en día, lamentablemente, el resto del Gobierno ignora los planteamientos de esta entidad en materia audiovisual, como si fueran para otro país.

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