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Sobre un editorial (I)
Hay algo que los demócratas hemos ignorado, pero que se vislumbra a través del editorial de El Espectador de este domingo, que se refiere a las declaraciones del general Zapateiro. Fue algo que especialmente saltó a mi vista al leer sobre otro evento de esta semana: la audiencia en la que altos y medios mandos del Ejército dieron la cara a los familiares de las víctimas en los casos de falsos positivos. Me refiero a la mentada insistencia en la “defensa de las instituciones”, que se emplea constantemente como mecanismo retórico que oculta la defensa de los intereses de sus dirigentes temporales, en detrimento de la confianza ciudadana, el prestigio de los símbolos patrios y, en ocasiones, la vida y la integridad de miles de colombianos.
Una verdadera defensa de las instituciones como el Ejército o la Policía requiere ponerlas por encima de la cadena de mando momentánea. La vigilancia de su buen nombre y legitimidad exige crítica y autocrítica, cumplimiento del derecho internacional humanitario y la responsabilización gubernamental de los altos mandos que no cumplan con sus deberes institucionales. Así se reconstruye la “fe en la causa”: no excusando a quienes manchan el uniforme.
Jorge Lagos
Sobre un editorial (II)
Yo sí estoy en desacuerdo con su editorial del domingo 24 sobre el pronunciamiento del general Zapateiro. Los medios deberían respaldar a las Fuerzas Armadas y de Policía. ¿Entonces el candidato puede difamarlos y ellos no pueden refutar nada? Eso no es justo. Si el candidato puede probar lo que dice, pues que haga su respectiva denuncia ante el estamento que corresponda, pero no lo hace. ¿Por qué? Porque no lo puede probar. A eso se le llama “mala intención”.
F. Javier Prada
Sobre un editorial (III)
Respetuosamente, considero que El Espectador, con el editorial comentado, privilegia la afrenta a nuestro Ejército Nacional.
Ningún candidato tiene patente de corso para señalar de cometer delitos a los representantes de nuestras instituciones sin prueba alguna. Otra cosa sería si existen pruebas del hecho denunciado. Señores de El Espectador: el favoritismo por uno u otro candidato no los puede llevar a escribir editoriales como el comentado.
Arturo Robles Cubillos
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