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Fibras de la ‘Musiquita’ de por aquí

Esta cantautora, como se define a sí misma, hace más de una década está radicada en el exterior. Primero desde Nueva York y ahora desde España explora los sonidos folclóricos de América Latina.

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El folclor es otro mundo. Eso es lo que considera la colombiana Marta Gómez después de haberlo estudiado a fondo y de conocer buena parte de las raíces de la música en América Latina. Para ella hay una matriz sonora que se extiende desde México, pasa por Cuba, Venezuela, Colombia y llega hasta los países del sur del continente. Esa raíz determina más que todo a aquellos ritmos marcados por el 6×8, como el bambuco colombiano, la chacarera argentina, la cueca chilena y algunas corrientes del landó peruano. Las similitudes de los aires surgidos en esta parte del planeta están otorgadas por las armonías, pues las temáticas y la forma de contar las historias cambia de acuerdo con el lugar. Ese es el mérito de esta caleña que se ha dedicado a explorar no sólo las manifestaciones de su tierra, sino que se le ha medido a encontrar elementos comunes en los sonidos americanos.

Estudió música en Berkeley y la profesionalización de lo que fue su pasión toda la vida la llevó a conocer a los demás integrantes de lo que, algunos años después, sería la banda de Marta Gómez. Siempre pensó en volver al país para nutrirse, crecer y beber cada día más de ese alimento inagotable que es el folclor local, pero la consolidación de su grupo, conformado por artistas de diversos países de América Latina, la hizo postergar la decisión. Tanto fue el aplazamiento de ese retorno, que duró radicada en los Estados Unidos un poco más de una década y ahora en España adelanta una maestría en literatura desde hace casi un año. Ver el hogar desde esa ventana lejana le ha otorgado la posibilidad de analizar mejor los procesos culturales.

“Yo no me considero una estudiosa de la música clásica, pero sí creo que el alma de esos estilos no está ligada a la mía. Un europeo puede emocionarse mucho con una ópera o con un vals y eso es, precisamente, lo que me pasa a mí con un tango o un bambuco. Para mí es más fácil lograr comunicación con el folclor que con otro estilo de música. Hay gente que escucha pop y rock y se siente en casa. A mí no me pasa eso”, dice esta artista, que se encuentra en una disyuntiva entre ser una folclorista como Petrona Martínez y Violeta Parra o ser una cantautora al estilo de Silvio Rodríguez o Pedro Guerra. Ella se debate entre estas dos corrientes, aunque cree ser más rítmica que baladista y se siente muy complacida con el hecho de que la gente la identifique con lo que canta.

Marta Gómez comenzó en Boston cantando en la calle, en la parte exterior de la Universidad de Harvard, y en alguna oportunidad unos representantes de una compañía de café orgánico la escucharon y le ofrecieron trabajo. La idea era promocionar ese producto con canciones de América Latina. Por casualidad ellos eran los patrocinadores de un concierto de los bluesistas Bonnie Raitt y John Mayer. Y por fortuna para la colombiana, los artistas escucharon un demo suyo y sin pensarlo dos veces la escogieron para abrir el evento.

Sin duda el hecho de ser mujer ayudó. Según Marta Gómez, su género experimenta una aproximación muy distinta a la música porque tiene una sensibilidad especial. Los hombres se enfocan más en diagnosticar las posibilidades de su instrumento y el virtuosismo, mientras que ellas logran comunicarse con una fibra mucho más interna. Eso es lo que ha hecho diferentes a Mercedes Sosa y Violeta Parra y lo que en estos momentos marca el rumbo del folclor en América Latina con artistas como Lila Downs, Susana Baca y Totó La Momposina.

“Como mujer y artista, componer y cantar han estado siempre ligados. No me considero una cantante excepcional ni una compositora virtuosa. Me gusta que me llamen cantautora, porque esa combinación es mi vida. Con lo único que no me identifico completamente es con esa tendencia a relacionar a la persona que canta con su guitarra en un bar y yo no hago eso. Yo canto con un grupo de seis músicos, en los que se incluye mucha percusión y diversos experimentos sonoros”, comenta Gómez, quien tiene en su haber cinco producciones discográficas dentro de las que se destacan Cantos de agua dulce, Entre cada palabra y Musiquita.

A ella le parece fantástico lo que está pasando con las nuevas músicas colombianas. Muchos de sus colegas se van al Pacífico a cantar y estudiar con la materia prima muy cerca y luego no quieren salir de allá. También valora el trabajo de quienes asimilan ritmos populares y los mezclan, como lo hace Antonio Arnedo, y siente profundo respeto por los intrépidos que fusionan el folclor con pop y los sonidos electrónicos. “Yo no respeto tanto lo purista y creo que hago canción con aires tradicionales”, asegura sin complicarse.

En este momento está mezclando su sexto registro, llamado El corazón y el sombrero, en homenaje a Federico García Lorca, un personaje así como el folclor, de otro mundo.

La representación colombiana

Coro de la Ópera de Colombia

El Coro de la Ópera inició sus labores en 1992, conjuntamente con la Nueva Ópera de Colombia, con la función específica de consolidarse como intérprete del genero lírico y ser parte fundamental en cada uno de los títulos de la temporada de ópera de la Fundación Camarín del Carmen. Ha tenido como directores a Gustavo Yepes, Juan Carlos Rivas, Alejandro Zuleta y Luis Díaz Hérodier, actual director.

Hans Éver Mogollón

El tenor caleño se especializó en el Conservatorio del Liceu de Barcelona. a donde llegó gracias a una beca que ganó en 2004. La Revista de la Ópera de Bellas Artes, México, afirmó: “El tenor colombiano Hans Éver Mogollón mostró experiencia y solvencia interpretando al personaje de Don Ramiro, a quien prestó una voz clara en la emisión muy flexible y elegante en el fraseo”.

Alejandro Posada

Este destacado director fue el primer colombiano en llevar la batuta de orquestas profesionales al exterior. En el Viejo Continente ha dirigido conjuntos como la Filarmónica de Belgrado, Orquesta Filarmónica y de Cámara de Sarajevo —de las que fue titular hasta el inicio de la guerra en el país balcánico—, Sinfónica de Baja Austria, Pro-Arte, Residenzorchester de Viena, Sinfónica de Szeged de Hungría, entre otras.

Guafa Trío

Guafa Trío interpreta música colombiana de las zonas andina y llanera. Tiene un formato instrumental no tradicional dentro de estas músicas, flauta traversa, cuatro llanero y contrabajo con los que ejecuta diferentes aires musicales como pasillos, bambucos, joropos, entre otros.

Es uno de los grupos de mayor proyección y aceptación entre los conocedores de la nueva música colombiana y han obtenido una gran aceptación en escenarios internacionales como lo fue el Festival Internacional de Música “Southwest” en Austin, Texas.

Este domingo en el festival

Conferencia 9:00 a.m.

“La importancia de la música en la ciencia”. El botánico y músico Arecio Manjarrés García habla del papel que desempeña la música llanera en el interés por descubrir e investigar especies nativas de los llanos colombo-venezolanos. Unibac.

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Concierto 11:00 a.m.

Capilla Hotel Santa Teresa. Ruggero Allifranchini (violín), Mark Steinberg del Bretano (violín), Angela Cheng (piano), Stephen Prutsman (piano). Programa: J. S. Bach, ‘Sonata para violín solo en La Menor, BWV 1003’; O. Respigi, ‘Sonata para violín y piano’; F. Chopin, ‘Fantasía polonesa’.

Concierto 7:00 p.m.

Capilla Hotel Santa Teresa. Arnaud Sussmann (violín), Kristina Reiko Cooper (cello), Brentano String Quartet, Christópheren Nomura, (bajo/ barítono), Frederic Chiu (piano), Stephen Prutsman (piano). Programa: M. Bruch, ‘Kol Nidrei’; M. Ravel, ‘Trío para violín, cello y piano’; J. S. Bach, ‘El arte de la fuga: Contrapunctus XVIII, BWV 1080’; S. Bodorová, ‘Terezin Ghetto Requiem’.

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Concierto 10:00 p.m.

Plaza San Pedro Claver. City of London Sinfonia, Alejandro Posada, director; Jennifer Frautschi, violín, Gary Hoffman, cello. (Entrada libre).

Concierto 11:00 a.m.

Capilla Hotel Santa Teresa. Elina Vähälä (violín), Serena Canin de Brentano String Quartet (violín), Gary Hoffman (cello), Dawn Upshaw, (soprano), Angela Cheng (piano), Stephen Prutsman (piano). Programa: J. S. Bach, ‘Partita para violín solo en Mi Mayor, BWV 1006’; C. Debussy, ‘Trios Chansons de Bilitis’; L. V. Beethoven, ‘Trío para piano Op. 7 No. 1 en Re Mayor Ghost’.

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