Los problemas de Fajardo

Santiago Villa
27 de marzo de 2017 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Sergio Fajardo es el mejor y el peor candidato. Su experiencia, trayectoria y talante podrían darle una renovación política a Colombia. Representaría el primer auténtico cambio en la Rama Ejecutiva, así como la oportunidad de oro del Partido Verde para gobernar en el posconflicto. Sin embargo, Fajardo parece no entender que él se quema cuando se lanza solo. Es un candidato que necesita apoyos para ganar y si va sin el Partido Verde, caerá en la inopia.  

Su principal problema es que proyecta una imagen de indeciso. Se le siente tímido y en este caso abrumado con el reto de unas elecciones presidenciales. Su estrategia parece un juego de paciencia: que otros construyan por él su candidatura. Mientras los demás candidatos se cansan de jugar a la liebre, él pretende llegar a la meta con la constancia y el ritmo de la tortuga. Es la receta del fracaso.

El primer reto de Fajardo es ganarle a Claudia López el pulso por el Partido Verde. Sin esto le faltará la maquinaria para llegar a la segunda vuelta. Si bien López es valiosa, no veo una victoria suya enfrentada contra Vargas Lleras u Ordóñez. Por lo tanto, es necesario un Fajardo para hacerles contrapeso. De no obtener Fajardo el apoyo de los Verdes para la primera vuelta, no tiene opción de pasar a la segunda. Estaremos entre Vargas y Ordóñez, y tendremos que cruzar de nuevo los dedos para que gane la mermelada y no el escapulario.

Fajardo es mucho mejor candidato de lo que fue Antanas Mockus —quien siempre he considerado bastante sobrevaluado—, pero al menos Mockus tenía carisma, cierto ingenio y originalidad, que lo convertían en una especie de «santo loco» o Jesucristo.  Era una persona que demostraba una capacidad de gobierno limitada, una claridad ética absoluta, y quizás por ello despertaba una confianza de carácter más espiritual que pragmático entre sus seguidores. 

La gran ventaja de Fajardo sobre Mockus es que ha demostrado entender las complejidades de Colombia a un nivel más sofisticado que el puramente moralista. Su gran debilidad es no ser un buen comunicador. A pesar de tener amplia experiencia en medios no tiene un mensaje que cale en el elector. No tiene una identidad definida.

Esto nos lleva al segundo reto de Fajardo si quiere ganar la Presidencia: construir un personaje más sólido. El peligro de su candidatura es diluirse en la imprecisión ideológica. ¿Qué representa exactamente Fajardo más allá de un estilo de gobernar? ¿Qué distingue, por ejemplo, su liberalismo —porque Fajardo es claramente un liberal— de los otros liberalismos? ¿Fuera de las alianzas políticas y su actitud hacia los escoltas, qué lo diferencia de Vargas Lleras? Responder a esto será crucial.

La pasividad en un contexto de toma de posiciones, de creación de alianzas y de marchas contra la corrupción convocadas por la ultraderecha, puede dar al traste con la oportunidad más sólida para llegar a la Presidencia que tendrá Fajardo en su carrera. Debe pasar de su feudo antioqueño a un país que, si bien quiere conocerlo, no acaba de entenderlo.

Twitter: @santiagovillach

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido