Seguramente no se ha enterado

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Definitivamente, el presidente Juan Manuel Santos anda en otro mundo. Mientras su gobierno está pasando por el peor momento de sus dos mandatos, él actúa como si nada estuviera pasando. Lo digo específicamente por el asunto que tiene que ver con las investigaciones que adelanta la Fiscalía por la entrada de dineros de Odebrecht a sus dos campañas. Tal vez, sólo tal vez, todavía no se ha enterado de que sus dos gerentes, el doctor Santiago Rojas y el señor Roberto Prieto, fueron llamados a interrogatorio por la Fiscalía General de la Nación. Eso quiere decir, nada más ni nada menos, que fueron vinculados formalmente a la investigación criminal.

Cuando parecía que el fiscal general dejaría pasar el asunto para dejarlo en manos del Consejo Nacional Electoral, y que las cosas no pasarían de ser infracciones a la ley electoral, finalmente la Fiscalía decidió vincularlos formalmente al proceso penal. Eso no quiere decir nada distinto a que hay indicios de que se pudieron haber cometido delitos en las dos campañas, es decir, en la del 2010 y la del 2014.

El presidente no se ha pronunciado sobre el tema, a pesar de que estas dos personas en las que tanto confía pudieron haber cometido delitos. El caso del doctor Rojas es lamentable, pues no sólo es el actual director de la DIAN, sino que cuenta con gran reconocimiento como un honesto servidor público. Esto lo pone en serios aprietos, pues por su cargo es quien les exige a los colombianos que paguen sus impuestos con honestidad y puntualidad. En un acto de gallardía que lo enaltece, presentó su renuncia, la que no fue aceptada por el presidente. Asumo que no lo hizo por una de dos razones. Si se la acepta, es reconocimiento tácito de que se va por cuenta del escándalo, y al no aceptársela le da su apoyo, pero lo pone contra los palos.

En lo que tiene que ver con el señor Roberto Prieto, cada vez se van conociendo más cosas. Se conocen ya multimillonarios contratos con el Estado a través de la empresa Marketmedios, que manejan sus hermanos. Al menos en uno de ellos se cometieron irregularidades, y me refiero a uno con la Cancillería para organizar la Cumbre de las Américas. Fue precisamente la Contraloría la que denunció estos hechos. Estamos hablando, en sólo este contrato, de $50.000 millones, con una adición presupuestal y hasta facturas falsas.

Roberto Prieto, además de gran contratista, se ha dedicado al lobby para varias empresas, según documentos que reposan en la Fiscalía. Por eso es difícil creerle al presidente que él no supo nada de lo que pasó en sus campañas, cuando Prieto ha sido beneficiado en miles de millones de pesos contratando con el Estado.

El señor presidente, que tan duro ha hablado en contra de la corrupción, no se ha dado cuenta de que su persona de confianza le ha hecho patrañas al Estado. Y, por supuesto, es válido preguntarse: si Prieto puede hacer este tipo de cosas, ¿no podría entonces haber recibido plata de la corrupta Odebrecht?

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