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“Mi nombre es Emilia del Valle”, de Isabel Allende | Fragmentos de lectura

En este libro, la escritora chilena explora el amor y la guerra desde la mirada femenina. Isabel López Giraldo seleccionó algunas frases que dan cuenta de esta obra.

La novela “Mi nombre es Emilia del Valle” fue publicada por Isabel Allende en 2025.
La novela “Mi nombre es Emilia del Valle” fue publicada por Isabel Allende en 2025.
Foto: Plaza Janés

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“Mi nombre es Emilia del Valle” (2025) continúa con la saga sobre los “Del Valle”, familia que la escritora chilena Isabel Allende presentó en “La casa de los espíritus” (1982) y de la que continuó escribiendo en “Hija de la fortuna” (1998) y “Retrato en sepia” (2000).

En este libro, la protagonista es Emilia del Valle, hija de una monja irlandesa y un aristócrata chileno que la abandona. Cuando crece se convierte en una joven independiente y apasionada por la escritura, lo que la lleva a trabajar como corresponsal en la guerra civil de Chile. En medio de este contexto, Emilia vivirá una historia marcada por el amor y el conflicto, mientras emprende una búsqueda para descubrir esos hilos que la atan a la familia Del Valle.

Estas son algunas de las frases que encontrará en este libro y que se refieren a la escritura, el patriarcado, la muerte y la religión.

  • Escribiendo podía trasladarme a cualquier parte y hacer lo que se me ocurriera.
  • En San Francisco, como en casi todas partes, la humanidad se divide en capas sociales.
  • La virtud y la decencia tienen un precio muy alto; basta una debilidad para perder la honra y eso es peor que la muerte.
  • La belleza no tiene que ser natural, se puede fingir con postura y atrevimiento.
  • La razón debería iluminar nuestras acciones, pero el corazón se burla de la prudencia.
  • Ser mujer es un grave inconveniente para prosperar en el mundo en general, y en particular en una profesión casi enteramente masculina.
  • Ya que no podía ser hombre, podía actuar como si lo fuera.
  • La mansedumbre y el hábito de complacer, tan apreciados en una dama, son graves obstáculos para andar en este mundo.
  • Uno de los mandamientos divinos es no matar… excepto en la guerra.
  • En la guerra el tiempo se enreda y todo adquiere una urgencia inmediata.
  • Nunca he tratado de invadir el jardín de otra persona, porque defiendo celosamente el mío.
  • En el amor se me revelaron la delicadeza de su alma y la soledad de su corazón.
  • Inventamos la inmortalidad porque no podemos soportar la idea de desaparecer en la nada.
  • Es bien difícil ser agnóstica en las puertas de la muerte.
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