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¿Qué significa ser “cualquier marica”?

AME3677. BOGOTÁ (COLOMBIA), 13/03/2026.- El expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez (i) habla este viernes, durante la inscripción de la candidatura a la Presidencia de Colombia por el partido Centro Democrático, Paloma Valencia (c), junto a su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo (d) en la Registraduría Nacional del Estado Civil, en Bogotá (Colombia). Colombia tendrá doce candidatos a las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, que tienen plazo hasta este viernes para inscribirse con sus compañeros de fórmula. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
«Quizá Oviedo sea de centro, sí. Pero de un centro ubicado entre la derecha y la ultraderecha»: Esperanza Bonilla Pardo
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda

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Juan Daniel Oviedo dijo públicamente: “yo no soy cualquier marica, soy un marica que quiere representar al país, sí, a todas las personas; quiero ser el presidente de todos los colombianos”. La frase deja implícita una pregunta inevitable: si él no es “cualquier marica”, ¿quiénes lo son?

Con esa lógica, parecería que todo homosexual que no aspire a la política, pero trabajan honestamente, construyen relaciones respetuosas y aportan desde su vida cotidiana a mejorar sus entornos, sería “cualquier marica”. Incluso su propia pareja entraría en esa categoría. ¿Es esa la forma de reconocer y defender a los homosexuales en un país donde la homofobia aún tiene peso?

Es cierto que Oviedo respondió desde la emoción a una provocación homofóbica de Abelardo de la Espriella. Sin embargo, una provocación no justifica una mala respuesta. Surge entonces otra duda: ¿también actuó desde la emoción cuando aceptó la vicepresidencia tras una sola reunión en el apartamento de Paloma Valencia?

Antes de ese encuentro, Oviedo defendía el acuerdo de paz y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como una línea roja que no cruzaría para aceptar una vicepresidencia. Valencia y su partido, en cambio, han sido absolutamente críticos con rechazos constantes a ese proceso. Oviedo justificó su decisión diciendo que es posible conversar desde las diferencias, pero conversar desde las diferencias no significa renunciar a los principios esenciales.

Un ejemplo reciente lo mostraron Iván Cepeda y José Félix Lafaurie en la fallida mesa de negociación con el ELN: dialogaron, se reconocieron, pero ninguno renunció a sus convicciones.

Algo muy diferente fue lo sucedido entre Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe. Ambos provenientes de la derecha, terminaron irreconciliables y sin la más mínima posibilidad de conversación posible precisamente por el Acuerdo de paz y la JEP.

Entonces la pregunta es inevitable: si Valencia llegara a la presidencia, ¿reconocería el valor de la JEP solo porque su vicepresidente dice defenderla? ¿O seguiría la línea política que históricamente ha rechazado y cuestionado ese proceso?

Desde la campaña de Valencia se afirma que Oviedo representa una apertura hacia el centro, pero vale preguntarse si alguien que participó en la consulta del Centro Democrático y acepta su vicepresidencia puede realmente presentarse como una persona de centro.

Quizá Oviedo sea de centro, sí. Pero de un centro ubicado entre la derecha y la ultraderecha.

La JEP reconoce a las víctimas de todos los delitos cometidos durante el conflicto. Si Oviedo cruzó las líneas rojas que él mismo había trazado, surge una duda final: si ya no representa con claridad esas convicciones, ni a todas las personas (las víctimas), ¿se estaría ubicando en ese lugar que él mismo llamó “cualquier marica”?

Esperanza Bonilla Pardo, Bogotá

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