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Quiénes, de los que leerán este escrito, saben que en su municipio debe existir un plan integral de seguridad y convivencia ciudadanas, elaborado por la Policía y el alcalde, por mandato de la ley. Es decir, no es optativo, no es si quieren, es de adscripción obligatoria, so pena de responder por negligencia si no se atiende el mandato. Cualquier ciudadano puede exigir información al respecto, pues es un documento público, acatando la reservas legales si las hubiere. Si saben, la cuestión es de preguntarse qué he hecho para contribuir en su elaboración y seguimiento. Si no saben, hay que cuestionarse con rubor por la falta de preocupación para participar en los asuntos de interés para la sociedad a la que se pertenece. Este plan es un documento de la planeación estratégica que permite la intervención pluralista como una simbiosis de las autoridades y la comunidad para diseñar la estrategia que permita atender con proactividad los problemas de seguridad y convivencia. La comunidad debe dinamizar la aplicación del plan involucrándose en su composición como actor primario, debe apropiarse de su desarrollo desde la vigilancia ciudadana. No hacerlo es permitir que la negligencia institucional campee sobre los asuntos más importantes para una sociedad. La comunidad no es sujeto inactivo en los asuntos de seguridad y convivencia; por el contrario, es activo por su doble condición de destinataria y vigilante, ya que sus efectos son directos. La trilogía comunidad, autoridades de policía y la Policía Nacional son el arco toral de la planeación del servicio y de la sinergia que se requieren para enfrentar los fenómenos de la delincuencia y la indisciplina social. Es un asunto que debe tomarse con toda la responsabilidad por su importancia en la vida cotidiana y en el desarrollo de los pueblos. La seguridad y la buena convivencia generan productos sociales que impactan la calidad de vida. La Policía y el alcalde deben socializar la elaboración de la estrategia abriendo los espacios para que la comunidad participe. No hacerlo nos quita materia a la hora de exigir resultados y responsabilidades. Seamos vigilantes de los asuntos de nuestro interés. Ello motiva a las autoridades en el cumplimiento del deber.
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