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“Fuera de la internet no hay gloria. Los artistas que no trabajan con ella son simples empleados de otros empleados que son los curadores de las exposiciones”, sentencia en un manifiesto el artista de origen griego, Miltos Manetas, quien se mueve entre el arte digital y la pintura. Sus óleos sobre lienzo muestran cables, conectores, pantallas de computador, entre muchos otros referentes de la informática. Al hablar denota esa seguridad de seguir un camino tan propio y personal que el mundo pareciera ajeno, y al mismo tiempo lo cobija una lucidez que lo hace ser y estar más en el mundo que cualquier otra persona.
La galería La Central presenta la exposición 7 Resolutions ( óleos sobre lienzo en gran formato) de este polémico artista, quien cuenta en su carrera una lista de reconocimientos o más bien de conquistas en el mundo del arte, ese mismo del que se desilusionó hace más de una década y al que mira con ojos gastados. Entre esas banderas plantadas está la inclusión de su obra en la exposición Traffic, en 1996, por el crítico y reconocido curador francés Nicolas Bourriaud, quien le dio nombre a la teoría de la Estética Relacional, y catapultó a Manetas en la cima de la escena artística contemporánea. También está la creación del movimiento artístico Neen, la curaduría del primer pabellón de internet de la pasada Bienal de Venecia, y quizá sirva de referencia el hecho de que su obra se encuentre en la colección Saatchi y de que haya expuesto en la legendaria Gagosian Gallery en Nueva York.
Nada mal para un rebelde con causa, quien en el año 2000 decidió pagarle US$100 mil a Lexicon, una agencia de branding, creadores de nombres como Black Berry o Intel Inside, para que se inventaran un nombre para un movimiento de arte. Primero vino el nombre y después lo que él consideraba que se podría llamar Neen, un nuevo estilo de arte que a partir de los computadores crea nuevas sensibilidades en la pantalla. Un caballo se multiplica infinitamente al accionar el cursor, unas líneas se convierten en figuras geométricas que se van llenando de diferentes colores con los movimientos del mouse. Son animaciones interactivas hechas a través de estas nuevas criaturas que pueblan nuestras realidades cotidianas. En su manifiesto, afirma que “Neen es equivalente a Neenstars: una generación de artistas visuales que aún está por definir. Algunos de ellos pertenecen al mundo del Arte Contemporáneo; otros son creadores de software, diseñadores de webs o directores o animadores de videojuegos… El mundo de los computadores es para Neen lo que la fantasía fue para el surrealismo y la libertad para el comunismo… Si la fantasía llevó al ridículo al surrealismo y la revolución llevó al fracaso al comunismo, será curioso observar a dónde llevará a Neen el mundo de los computadores”.
Según Manetas, se le llama arte contemporáneo a una serie de productos y de acciones que llevan demasiados años haciéndose. Performances, instalaciones de video, ready mades, todo lo que el público considera joven y nuevo, para él ya es parte del pasado. “Es aburrido ir a las ferias y a las bienales porque están llenas de jóvenes abuelos”. Paradójica esta afirmación de alguien que se debate entre dos extremos del arte, la pintura y el que se anida en la internet, y que, por ejemplo, crea aplicaciones artísticas como Jackson Pollock para los iPhone.
Pero su pintura habla de un nuevo paisaje habitado por cables, conexiones, pantallas de computador, reproductores de música, corriente, pantallas táctiles, en fin, una realidad que permite la entrada a la virtual, esa que poco a poco está sustituyendo la vida. Con desparpajo. Manetas admite que la pintura murió hace mucho y que a través de sus óleos sobre lienzos actúa más en el terreno de los vampiros, como un muerto viviente que se niega a dejar de existir.
Inauguración y exposición: Carrera 19 N° 70A-57.