Publicidad

La herejía del cuerpo

El artista colombiano residente en Milán preparó una exposición especialmente para el Museo del Palacio de la Inquisición.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

“‘Hairesis’ es la raíz griega de la palabra ‘herejía’, que en su acepción original se refería a elección o preferencia por una opinión o escuela filosófica”, así se explica, en el catálogo, el título de la muestra que Rafael Dussán (1957) escogió para la muestra de dibujos en acrílicos y técnicas mixtas, y que se exhibe en el Palacio de la Inquisición de Cartagena hasta el 14 de febrero.

Dussán, radicado desde hace varios años en Milán, es en palabras del galerísta Alonso Restrepo “uno de los más grandes dibujantes del momento. Por eso en Italia ha recibido esa gran acogida”. Para este artista nacido en Bogotá, su formación y su vocación inicial hacia el sacerdocio y la teología son aun hoy uno de los principales motores de inspiración. Por esta razón escogió para su exposición en Cartagena la temática de la Inquisición, para hablar de aspectos que trascienden lo histórico y tocan la esencia de lo que es el cuerpo y la radicalización de las ideologías.

La curadora de la muestra, Isabel Cristina Ramírez, explica que “Dussán toma la Inquisición como un pretexto para hablar del poder y, por su antigua relación con la Iglesia católica, habla desde lo que conoce. Ahí él articula la visión contemporánea de lo que pasa hoy con una posición crítica frente al uso inadecuado del poder, la incomprensión y la falta de diálogo, ver lo otro como malvado”.

Es aquí donde el cuerpo, los cuerpos que pinta el artista, sin una cronología, sin un referente temporal que obligue al espectador a irse 300 años atrás, resurgen como el territorio donde se libra la batalla de la intolerancia, de la herejía, del dolor de ser visto como pecado. Pero también encuentra en el cuerpo la salvación. “La última parte de la muestra tiene un video con danza —continúa Ramírez—, pues es a través de ésta que se salva el alma del dolor. Una vez más a través de los cuerpos”.

Así, la obra de Rafael Dussán logra un doble propósito. Por un lado, retratando a personajes históricos, condenados, herejes y algunos sacerdotes, reivindica a víctimas de un tiempo en el que la justicia se convirtió en un instrumento político de represión y la religión en su principal verdugo. Un tiempo para no olvidar, para no repetir. Por otra parte, lo atemporal de su obra traslada al presente las motivaciones y alerta sobre lo que sucede hoy en la corrupción y perversión del poder;  registra desde la estética y la abstracción del arte, la naturaleza humana, con lo más bajo y lo más puro que ésta pueda tener.

Después de la Inquisición

Así es esta muestra del artista, quien estuvo a finales de año en el país y  mantiene una estrecha relación con Colombia. Sin embargo, estas referencias religiosas no son aisladas. Para su próxima muestra, que se realizará en Bogotá, Dussán trabajó sobre un texto, la obra de teatro El concilio de amor (1894), que le costó al escritor austríaco Oskar Panizza la excomunión y un año de cárcel por blasfemo.

A partir de esta historia, en la que se retrata a un Dios cansado y agobiado por el comportamiento del  hombre y en particular del papa César Borgia, quien convive con su propia hija, Dussán ilustra algunas de las escenas más emblemáticas, como el momento del concilio en el que Satanás presenta a la bella Salomé, quien traerá la sífilis al mundo.

Esta serie, que se presentó el año pasado en la galería Nuit d’Encre 64 de París, llegará próximamente a Bogotá. Al respecto, Dussán contó a Radio Francia Internacional que colgó los hábitos por varios motivos, entre ellos “un elemento de piel latente, la mujer, que rebosó la copa, pero también había un sentido crítico de la institución desde mi propia experiencia que no me permitía seguir”. Luego explica cómo llegó el texto de  Panizza a sus manos y le tocó fibras muy sensibles y experiencias personales: “Empecé a leer el texto y sentí sorpresa y miedo porque tocaba mi historia personal y mis propias fibras”. Así empezó este trabajo en el que una vez más mira a la institución eclesiástica como un ejemplo de las debilidades humanas.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido