Vuelvan, cerebros

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Según el pensamiento que se percibe en el medio colombiano en términos laborales, el triunfo profesional está en conseguir un trabajo que sea bien remunerado, lo que genera que por la falta de oportunidades para profesionales en Colombia, la mejor posibilidad sea irse del país buscando mejores condiciones.

Vuelvan, cerebros

Según el pensamiento que se percibe en el medio colombiano en términos laborales, el triunfo profesional está en conseguir un trabajo que sea bien remunerado, lo que genera que por la falta de oportunidades para profesionales en Colombia, la mejor posibilidad sea irse del país buscando mejores condiciones.

Desde el siglo pasado, y especialmente desde los años sesenta que existen estadísticas del tema, se ha observado que la fuga de cerebros se ha vuelto un gran problema para Colombia y toda la región latinoamericana, así como lo señala el banco mundial a inicios de siglo (año 2000): “El 74 % de la riqueza de los países desarrollados está representada en su capital humano. Colombia perdió en 1999 nada menos que 2.000 millones de dólares, según el Departamento Nacional de Planeación, a causa de la fuga de cerebros”

Para el particular caso colombiano, los mejores científicos se van a seguir “desarrollando” los países que ya están bastante desarrollados, y dejan a su propio país a la suerte de las élites que vienen con el monopolio del gobierno por décadas. Los colombianos necesitan más cohesión para buscar solución a sus problemas, que son principalmente sus dirigentes, y no como ha venido siendo, una sociedad dividida como quedó demostrado en el plebiscito por la paz, porque para atraer a los “cerebros” la responsabilidad es mayoritariamente del gobierno, pero la falta de voluntad política, hace que la población tome protagonismo en esta lucha.

El aumento de la inversión en educación para la ciencia y la tecnología como uno de los determinantes para la generación de competitividad (lo cual se está dando), es muy importante para que se den las condiciones necesarias para el apoyo a científicos que a su vez, y como es el caso de las economías más grandes del mundo, generarían un efecto recíproco, posicionando al país en un mejor ranking.

La fuga de cerebros (irse del país), no es un éxito personal, mucho menos profesional. Se van porque han sido derrotados. Entendiblemente derrotados por la violencia colombiana y en consecuencia la falta de oportunidades que han sido tan crudas y han devastado tanto al país, pero creo que es momento de evaluar las buenas expectativas a nivel político, social y económico que a su vez el mundo le ve a Colombia y volver, para ayudar a resolver tantos problemas que aún existen. Necesitamos mentes brillantes para vencer la corrupción que tiene esclavizado a un pueblo ignorante, y por supuesto, para hacer ciencia con sello colombiano.

Cristian Darío Ramírez Sepúlveda.

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