Falcao, el mejor deportista de la historia

Luis Carlos Vélez
26 de febrero de 2017 – 10:00 p. m.

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Cuando Falcao saltaba para celebrar a rabiar su segundo gol contra el Manchester City, con la mano empuñada, luego de errar un penalti, no solo estaba desquitándose de la mala suerte de fallar un cobro desde los doce pasos, estaba confirmando que es el mejor deportista en la historia de Colombia. No lo digo solo por su palmarés como futbolista, que lo tiene como uno de los más grandes del mundo, sobre todo luego de llegar a 43 goles en 48 encuentros en el fútbol europeo, o por ser el único colombiano que marca un doblete en octavos de final de la Champions o por tener 10 años haciendo goles con la selección, lo digo porque él representa el mejor regreso en la historia del deporte de nuestro país y un ejemplo de perseverancia, trabajo, disciplina, fe y fortaleza mental. Atributos altamente escasos en nuestro deporte nacional.

Todos conocemos la historia de Falcao y su lesión de ligamento cruzado anterior en la rodilla izquierda antes del Mundial de Brasil. Antes de haber sido retirado por los médicos del campo en ese partido del 22 de enero del 2014, El Tigre era la estrella con la que contaba la selección Colombia. Antes del Mundial se hablaba de su posible paso al Real Madrid y nadie discutía su capitanía. Antes de recibir el golpe que lo dejó por fuera de las canchas, Falcao era el hombre de mostrar, antes que el mismísimo James. Pero esa tarde, la tarde del golpe, todo cambió y luego, como un castillo de naipes, su carrera se derrumbó. Radamel pasó al Manchester United, donde no duró y luego como una estrella fugaz se puso el azul del Chelsea, de donde también se tuvo que ir. Pero afortunadamente para el fútbol y para el país, regresó.

Sí, por el país. Colombia es un nación donde nos han sobrado los ídolos de barro. Ante la ausencia de intelectuales o científicos, nuestra sociedad se mira, en el mejor de los casos, en el espejo de los deportistas que logran reconocimiento en el exterior. Nos inspiran sus victorias, pero no nos sorprenden sus fracasos o desmanes. A través de los años nos hemos acostumbrado a boxeadores que dilapidan sus fortunas y se entregan a las drogas o a futbolistas que pierden grandes oportunidades por entregarse a la noche y a las mujeres. Por eso son tan pocas las historias como la de Falcao. Una travesía que nos deja enseñanzas y ganas de levantarnos a combatir, a enfrentarnos a nuestros propios miedos, a tener amor propio, a confiar en un ser supremo, a ser disciplinado y a trabajar de manera honesta y contundente.

Cuando veo a Falcao correr con determinación, devorarse el área a cada paso y rematar al arco como si tuviera un cañón en cada pierna, también pasan por mi mente sus imágenes lesionado y sus videos y fotografías trabajando para recuperar su forma y competitividad.

Un día antes del partido con el Manchester City, Falcao puso en su cuenta en Instagram un video que decía: “Fe es estar convencido aun cuando no se puede ver”. Pocos como él nos han enseñado que el éxito se logra con 90 % de esfuerzo y 10 % de inspiración. Esos son los ejemplos que Colombia necesita, no los de los narcos, especialistas en corrupción, el dinero fácil y el ventajismo. Por eso y más, Falcao es el deportista más importante en la historia de nuestra nación.

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