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En la última semana en la capital del país, las emergencias atendidas por el Cuerpo de Bomberos de Bogotá, relacionada con la ola invernal, aumentaron un 37%, llegando a 87 casos registrados semanalmente.
Esto hace parte del recrudecimiento en el invierno en el centro del país, que ha generado estragos en la región con la muerte de dos personas en medio de emergencias en Cundinamarca, así como 2.400 familias afectadas del departamento en lo que va de 2023.
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Por su parte, en la localidad de Bosa y en el municipio de Soacha se han presentado fuertes inundaciones, que estarían relacionadas con la falta de infraestructura para el escape de aguas, así como la mala disposición de basuras, que termina obstaculizando los acueductos. En ese sentido, en Soacha se declaró la alerta roja, debido a las afectaciones causadas por las fuertes lluvias de las últimas 72 horas.
De esta manera, Bogotá y Cundinamarca se preparan para más lluvias, en un panorama climático que, según expertos, podría empeorar en los próximos años.
Lluvias extremas
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los fenómenos meteorológicos cada vez más extremos han aumentado los desastres naturales en los últimos 50 años, afectando desproporcionadamente a los países más pobres. En el caso de Bogotá, su posición geográfica lo hace más vulnerables a la variabilidad climática.
“Estos son efectos son recientes, frente a lo que se había registrado en el día a día en el departamento y en la ciudad, y se debe a que están en una elevación alta por lo que los efectos del cambio climático son más intensos y las precipitaciones se hacen más fuertes”, Juan Carlos Benavides, experto en ecología y medioambiente de la U. Javeriana.
En ese sentido, en particular por sus características topológicas, Cundinamarca ha sido uno de los departamentos en el país más afectados por la ola invernal durante los últimos años. Durante la actual administración del departamento se han decretado dos actos administrativos de calamidad pública que se implementaron casi de manera consecutiva.
“Para nadie es un secreto que llevábamos más de un año en emergencia, y actualmente tenemos más de 50 municipios en emergencias, en particular reflejadas en inundaciones y derrumbes en el departamento”, aseguró el gobernador de Cundinamarca, Nicolás García.
En 2022, Cundinamarca registró el mayor número de muertes en emergencias relacionadas con las lluvias, con un total de 23 personas fallecidas. Frente a esto, el departamento asegura haber hecho una inversión histórica en maquinaria (cada provincia cuenta con un equipo de maquinaria para emergencias), en particular en nuevo centro de para los equipos de socorro del departamento con una inversión de $2.500 millones de pesos.
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Por su parte, las dificultades para acceder a los terrenos y la falta de articulación de los municipios con los equipos de emergencias continúan siendo un reto para asegurar la atención de emergencias en el departamento.
Prevenir los desastres
El Cuerpo de Bomberos de Bogotá ha atendido, en el último mes, 204 emergencias en la capital relacionadas con las lluvias y otros fenómenos climáticos. Entre las localidades más afectadas este año están Suba, Chapinero, Usaquén.
Históricamente en la capital, las emergencias se han repartido de la siguiente manera: los casos de caída de árboles se concentran en Usaquén, Fontibón, Suba, Engativá y Chapinero, mientras que las inundaciones afectan particularmente a las localidades de San Cristóbal, Santa Fe, Kennedy, Ciudad Bolívar. Sin embargo, de acuerdo con las entidades de socorro de la capital, su ocurrencia varía de manera importante.
“Bogotá puede estar afectada en toda su área por distintos tipos de emergencias. Por eso invitamos a las comunidades a seguir las recomendaciones, y más en el caso de zonas de alto riesgo”, aseguró Guillermo Escobar, director del Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y el Cambio Climático.
En ese sentido, el Distrito ha pedido a los capitalinos a hacer una correcta disposición de las basuras en las calles de la ciudad para evitar la obstrucción los acueductos en la ciudad.
Sin embargo, no toda la responsabilidad recae en la ciudadanía. A finales de año pasado, la Personería de Bogotá emitió un requerimiento a las entidad del distrital para atender 22 puntos en riesgo de deslizamiento de tierra.
“Luego de realizar visitas y recibir las quejas de la ciudadanía en las localidades de Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Usaquén, Usme, Rafael Uribe Uribe y Ciudad Bolívar, evidenció movimientos de tierra, grietas y filtraciones de aguas que ponen en riesgo la vida de sus habitantes”, indicó el ente de control, a finales de 2022.
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A pesar de las advertencias, algunos puntos no han sido atendidos por las autoridades, como es el caso de una zona de remoción de tierra en el barrio San Martín de Porres, en la localidad de Chapinero, en la que se abrió un proceso disciplinario por la atención de la sector en estado crítico.
Por el momento, está por verse si la región podrá adaptarse a los cambios en la atención de emergencias y disminuir el impacto económico en los territorios y la pérdida de vidas humanas.
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