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La japonesa del Ballet de Praga

Aya Watanabe estará en las funciones de ‘Don Quijote’ este sábado y domingo en el Teatro de Bellas Artes.

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La relevancia que tiene el ballet en Colombia parece incomparable con la que tiene en Estados Unidos, Alemania e incluso Australia. Sin embargo, Aya Watanabe, la bailarina prima del Ballet de Praga —una japonesa de tan sólo 23 años—, asegura que fue en un teatro de Bogotá en el que interpretó la pieza Carmen, en 2006, cuando su carrera tomó un giró verdadero que la  proyectó como la bailarina internacional que siempre había deseado ser.

La compañía Anna Pavlova   le dio su primer rol principal y   descubrió el verdadero lugar que su talento merecía. Luego, tras ver su desempeño en las tablas colombianas, otras afamadas compañías la llamaron para uno y otro casting hasta que finalmente Watanabe fue solicitada por el respetado Ballet de Praga para que se integrara al equipo. “Fue el comienzo del cambio de mi carrera, por eso Colombia es tan importante para mí”, comenta la delicada mujer, que está de regreso a Bogotá para interpretar el papel de la rebelde Kitri, quien se opone a no amar a Basil en la pieza Don Quijote.

Quienes ya la vieron bailar en las temporadas pasadas aseguran que su ligereza es tal que casi desaparece sobre el escenario, que salta y retorna al suelo como una pluma. Ella dice que de su talento nada puede hablar mejor que su trayectoria, en donde se cuentan la interpretación de coreografías de la mano de Matthew Thomson, en el  Ballet de Australia y en el Roxey Ballet.

En su Japón natal practicar ballet es quizá tan complicado como lo es en Colombia: “Las compañías no están adjuntas a un teatro y casi ningún bailarín puede vivir exclusivamente de su arte”, comenta Watanabe. Por eso, desde los 15 años se embarcó en el reto de conquistar esos países en donde la danza es celebrada como una de las artes mayores. “Hacer que el ballet sea visto como una profesión es un trabajo que lleva tiempo y que sólo se logrará cuando sea una danza más popular; por lo pronto, los bailarines lo que podemos hacer es dejar nuestra vida en el escenario conquistando al público para que así siempre vuelva a las temporadas”, asegura la bailarina, que se quedará en el país por algo más de un mes.

Después de pasar por Nueva York, cuando era una chiquilla que no hablaba inglés, y de venir a Colombia cuando el español era el idioma más extraño que había oído, por estos días libra su batalla por aprender checo y adecuarse a las costumbre. “Esa es una de las partes más duras de esta profesión”, confiesa con la pesadumbre de saber que hace dos años no pasa de visita por su casa. “Sin embargo, lo que es increíble es que a mi edad haya visto medio mundo, eso es algo que la mayoría de los habitantes de mi pueblo nunca hará”.

La dulzura de movimientos y la ingravidez de los gestos de Aya Watanabe estarán sobre el escenario este sábado a las 8:00 p.m. y domingo en la función de las 5 de la tarde.

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