Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Le escuché decir a un antiguo miembro de la junta directiva de Banco República que “el problema de Colombia no era la macroeconomía, sino todo lo demás”. La afirmación se basaba en los importantes avances que ha tenido el país en la ortodoxia macroeconómica que ha permitido contar con tasas de crecimiento comparativamente altas en el contexto Latinoamericano, a pesar del gigantesco choque de ingresos petroleros, sumados a otros avances como la reducción de la pobreza, así como la construcción de clase media y la significativa disminución de la tasa de desempleo. Naturalmente, alguien podría refutar la afirmación basado en el alto dato de inflación del 2016 o aun en el hecho mismo de que el crecimiento es bastante exiguo si queremos sostener una buena capacidad de generación de empleo e ingresos suficientes para sostener en el futuro los avances sociales previamente descritos.
Me atrevo a recomponer la afirmación para decir que “el problema a largo plazo de Colombia es la economía, por cuanto justamente no hemos sido capaces de dar respuesta a todo lo demás”. Sin embargo, con la necesaria dosis de optimismo, que ojalá nunca perdiéramos, es importante decir que el haber avanzado en un acuerdo de paz (con todas las dificultades y dudas que éste plantee), sumado a la eventual posibilidad de redondear la paz con un acuerdo con el Eln, es un contexto magnífico para construir todos esos otros asuntos que han quedado subyacentes al conflicto y a la violencia en el país.
Hace unos días tuve la fortuna de participar en el foro “El futuro económico y social de Colombia”. con la presencia del premio nobel de economía Joseph Stiglitz, en el que, de la mano de líderes en materia social y económica, representantes gremiales, connotados empresarios y representantes de organismos internacionales, se discutieron todos esos temas que Colombia debe sortear si quisiera dar el salto cualitativo y cuantitativo en materia social y económica y con ello garantizar un crecimiento y desarrollo sostenibles.
Se trata de temas que van más allá de una estrategia coyuntural, como la de Colombia Repunta, y que nos ponen a pensar sobre asuntos prioritarios en política pública. De todos los temas discutidos, quisiera enfatizar en algunos. En primer lugar, la necesidad de abordar el enorme reto fiscal del país no solucionado con la última reforma tributaria y que necesitará recursos frescos para este nuevo escenario del posconflicto (en este asunto bien vale la pena estudiar y debatir la propuesta del profesor Guillermo Perry para ajustar la regla fiscal en función de esas inversiones necesarias, así como el fortalecimiento de la DIAN y la revisión cuidadosa a la eficiencia del gasto público y de las regalías). En segundo lugar, la necesidad de trabajar, más allá de discursos mediáticos de políticos de turno, en el tema de la corrupción, revisando temas como la financiación de las campañas, el régimen electoral, el régimen de contratación, la necesidad de acabar con la informalidad en distintos sectores y la transparencia y eficiencia en los gobiernos nacional y locales. En tercer lugar, la urgencia de avanzar en un modelo de desarrollo con acento en lo regional, con dimensión de sostenibilidad ambiental, con articulación público-privada, con una perspectiva de género y con el fortalecimiento de la participación democrática y la inclusión de distintos actores de la sociedad históricamente marginados. En cuarto lugar, el llamado a construir nuevos liderazgos o referentes creíbles para la política pública, y aun para el liderazgo privado, que sean capaces de conducir a Colombia por un escenario distinto al que hemos transitado, en especial que no sigan ahondando en la polarización. En quinto lugar, la necesidad de revisar nuestra inserción en las políticas globales de comercio exterior y de fortalecer internamente sectores productivos claves, como la agroindustria o el turismo.
Pero el tema central de futuro es ser capaces de diseñar políticas que logren mayores niveles de equidad y que ofrezcan igualdad de oportunidades. No hacer lo anterior puede ser regresar de nuevo en Colombia a la vieja mediocridad del crecimiento de América Latina. Se trata de buscar fórmulas para que verdaderamente repuntemos a largo plazo.
jrestrep@gmail.com / @jrestrp