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‘Bailando por un sueño’

María de la Paz Jaramillo, una de las protagonistas de la escena artística colombiana, exhibirá su última obra hasta el 5 de diciembre.

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Maripaz Jaramillo vuelve después de 15 años a la Alonso Garcés, la misma galería que la acogió en su comienzo.

Y así como vuelve a los mismos recintos de los que colgaba su obra, llegan la fiesta, el baile y los colores vivos que se traducen en esas parejas que coquetamente se entrelazan al son de las notas musicales. Esta vez, los ritmos cambian, siguen los de siempre, la salsa, el tango y el bolero, pero aparecen el rap, el rock and roll, el reggaetón y el merengue. La inspiración que siempre ha estado en los bailaderos, llegó en esta ocasión por el programa concurso de televisión Bailando por un sueño, donde un profesional le enseña a una persona a bailar y las parejas compiten por demostrar el mejor desempeño de los cuerpos.

En estas parejas se expresan esas dinámicas que aparecen durante el baile, la complicidad, la parte romántica, las sonrisas abiertas, los roces queridos y la sensualidad latente.

El trazo de su pintura vuelve, más simple, más básico, más burdo como un acto voluntario de querer decir más con menos o como querer acercarse a la abstracción. Las pieles de las mujeres están pintadas de amarillo en su mayoría y las de los hombres en ocres. “En el arte egipcio, las mujeres eran representadas en color amarillo porque se tenía la idea de que la mujer no se ponía al sol y el hombre sí”, sostiene la artista.

Dos serigrafías, ocho fotografías intervenidas con pintura, 22 acrílicos sobre tela y diez esculturas en hierro pintadas en los colores nacionales, amarillo, azul y rojo, componen esta muestra.

El trabajar en técnicas que permiten hacer múltiples y realizar objetos utilitarios con su arte ha sido una constante en el trabajo de Jaramillo, quien siempre ha querido que su obra se acerque de alguna manera a las personas.

Así como algunos escritores afirman que no pueden separarse de su experiencia de género al escribir, a Jaramillo nunca le ha preocupado pensar si su obra es femenina o no. Algunos le han dicho que parece pintada por un hombre, por el trazo burdo y los colores fuertes, pero ella prefiere pensarse como un pintor en el sentido general de la palabra.

Sus inquietudes artísticas siguen siendo las mismas, los temas cambian, van y vienen, pero lo esencial permanece. Así el humor, la presencia de lo cotidiano, el latir de los medios de comunicación y los colores fuertes son esos elementos que han estado en ese arte que rompió esquemas en los años setenta, en esa “aproximación multifacética, versátil y descomplicada a la plástica”, según Eduardo Serrano.

Galería Alonso Garcés.

Cra. 5ª Nº 26-92. Tel 337 5832.

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