Bogotá: demasiada política y muy poca ciudadanía

Arturo Charria
22 de febrero de 2017 – 09:00 p. m.

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En Bogotá parece imposible tomar una decisión sin que esta despierte los más duros cuestionamientos. No importa el contenido de la propuesta y su impacto en la ciudad, todo se convierte en carne de cañón para quienes hacen cálculos en la política nacional.

Tal grado de politización afecta la gobernabilidad de una ciudad que necesita grandes proyectos que alivien las necesidades de sus habitantes. Adicionalmente, concentra la atención de la ciudadanía en un debate ideológico que polariza y que en muchas ocasiones termina en situaciones de violencia. Incluso, existen sectores políticos que serían felices viendo a Bogotá llena de barricadas, desde las que “el pueblo” defendería su legado.

Esta situación se evidencia en el afán revocatorio promovido contra el actual alcalde. Esta figura política, que fue pensada para que los ciudadanos manifiesten su inconformismo ante sus gobernantes, se está usando de manera perversa: fue mal usada en la administración pasada y está siendo mal usada con la administración actual.

Así, la revocatoria no nace de la ciudadanía y de su inconformismo: es el resultado de los sectores políticos derrotados en las elecciones anteriores. Esto ha hecho que la actual revocatoria promovida en Bogotá sea producto del revanchismo, el oportunismo y del cálculo político que sectores de izquierda hacen para las elecciones presidenciales de 2018.

El uso de la revocatoria como forma de resolver las disputas por el por el poder está destruyendo la confianza entre la ciudadanía y las instituciones políticas, pues los ciudadanos terminan por creer que la ciudad es un territorio ingobernable. La revocatoria del mandato no es un segundo tiempo para los partidos que no lograron hacerse con el poder en las elecciones.

Esto ha hecho que en Bogotá emerjan, antes y ahora, figuras políticas que engordan su imagen arrojando basura al gobernante de turno. Sin embargo, mientras afilan sus argumentos, no se sabe si están haciendo control político o construyendo el eslogan para su futura candidatura a la alcaldía.

A este paso, la revocatoria de mandato en Bogotá dejará de ser un instrumento democrático que sirva para fomentar la participación política de los ciudadanos, para convertirse en la forma en que se impondrá la segunda vuelta en Bogotá. Situación que en lugar de alargar los periodos de los gobernantes como se propone en la actual reforma política, termine por reducirlos a dos años.

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