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Este domingo se jugará, desde las 4:00 p. m., en el estadio El Campín de Bogotá, con transmisión por el Gol Caracol, la final del tercer torneo FIFA que organiza Colombia: el Mundial Femenino Sub-20, cuyo título definirán las selecciones de Corea del Norte y Japón, ambas ya campeonas en alguna de las 10 ediciones anteriores.
La primera vez que el país organizó un evento de esta magnitud fue en 2011, cuando acogió el Mundial Sub-20 Masculino. En esa oportunidad Brasil venció en el duelo decisivo 3-2 a Portugal, con tripleta de Óscar, en la capital de la república. El siguiente campeonato de ese nivel fue el Mundial de Fútbol Sala de 2016, que finalizó en Cali con el triunfo 5-4 de Argentina sobre Rusia.
Y como en esas dos oportunidades, ahora Colombia vuelve a sacar una nota destacada en la parte organizativa. Los delegados de las 24 naciones participantes halagaron el trabajo logístico y las condiciones que ofrecieron las tres ciudades sedes: Bogotá, Medellín y Cali. Además de los estadios, contaron con campos de entrenamiento adecuados, hoteles de primer nivel y garantías de seguridad tanto en sus concentraciones como en los desplazamientos.
El torneo confirmó el desarrollo del balompié femenino en Colombia y la manera como cada vez más personas lo apoyan. A los 50 partidos que se habían jugado hasta el viernes asistieron 329.577 aficionados, para un promedio por duelo de 6.591. Por supuesto que esas cifras las aumentan los compromisos que disputó el combinado local, todos con más de 30.000 espectadores en las tribunas.
La inversión del Gobierno nacional y de los gobiernos departamentales de Antioquia, Valle y Bogotá superó los $20.000 millones, buena parte de ellos utilizados en el acondicionamiento de los escenarios principales y alternos. Además, la Federación Colombiana de Fútbol y Mindeporte firmaron un convenio por cerca de $7.000 millones para facilitar los servicios de transporte terrestre y aéreo, la alimentación y la logística de los equipos participantes.
El retorno de esa apuesta será mucho mayor, de acuerdo con las Cámaras de Comercio de las ciudades, pues durante el torneo en todas ellas se revitalizaron sectores como el comercio, el transporte y el turismo, sin contar el beneficio que significará para la imagen y promoción del país.
Después de 22 días, el torneo llega a su fin y es la hora de hacer balances. Aquí analizamos algunos hechos claves del campeonato.
La final asiática en el Mundial Sub 20 hace justicia al fútbol
Corea del Norte y Japón han sido, de lejos, los mejores equipos del torneo. Ambos llevan seis victorias en línea, con gran efectividad en ataque y mucha eficiencia defensiva. Las norcoreanas superaron 6-2 a Argentina, 9-0 a Costa Rica, 2-0 a Países Bajos, 5-2 a Austria, 1-0 a Brasil y 1-0 a Estados Unidos, con 24 goles a favor y cuatro en contra. Las niponas vencieron 7-0 a Nueva Zelanda, 4-1 a Ghana, 2-0 a Austria, 2-1 a Nigeria, 1-0 a España en tiempo extra y 2-0 a Países Bajos.
Sus estilos son similares. Con futbolistas veloces y de buena técnica, le apuestan a la tenencia del balón y la progresión basada en el juego a uno o dos toques. Por su baja estatura promedio, prefieren el juego por las bandas en vez del aéreo, finalizando con pases rastreros al centro del área, adonde generalmente llegan las volantes para rematar. Su mayor fortaleza es la solidaridad y el orden defensivo. Todas las jugadoras ayudan en la marca y rara vez quedan mal paradas, respaldadas por una estupenda preparación física. La mayoría de las integrantes de las dos selecciones aún juegan en clubes aficionados o de las Universidades en las que estudian, aunque en Japón hay una liga femenina organizada desde 1989, llamada Liga Nadeshiko, de carácter profesional, y la WE League, que apenas arrancó hace tres temporadas. Corea tiene desde hace dos décadas un torneo de entidades estatales con sistema de ascenso y descenso en tres categorías.
Corea del Norte ha ganado dos veces el Mundial Femenino Sub-20, en Rusia 2006 y Papúa Nueva Guinea en 2016. Japón fue campeón en Francia 2018 y finalista en Costa Rica 2022, lo que refleja su regularidad y supremacía en los últimos años.
La final de hoy será la revancha de la de la Copa Asiática de la categoría, en Uzbekistán, en donde el 16 de marzo las norcoreanas remontaron en los últimos minutos y se impusieron 2-1 con doblete de Jon Ryong Jong, que nuevamente estará en la cancha.
La selección de Colombia cumplió con las expectativas
Colombia fue el equipo que más se acercó a las finalistas en estadísticas y nivel de juego, con 13 puntos en cinco partidos disputados, para un rendimiento del 86,7 %, con cuatro triunfos y un empate, siete goles a favor y dos en contra; mejores números que los de Estados Unidos y Países Bajos, que ayer definían el tercer lugar del torneo.
Aunque parte de la afición y de los medios de comunicación quedó inconforme con la inesperada eliminación en cuartos de final, en la definición por cobros desde el punto penalti ante las neerlandesas, la tricolor cumplió con un muy buen papel. Se fue invicta y futbolísticamente superó a todos sus rivales, aunque evidenció, eso sí, falta de contundencia en el ataque, algo que, sin embargo, se puede mejorar dado que todavía son deportistas y personas en formación, menores de 20 años.
Claro, este plantel tenía una oportunidad inmejorable de hacer historia y conseguir un campeonato mundial, el primero en la historia en un torneo de la FIFA, pero la localía no garantiza los mejores resultados. De hecho, en estas categorías no es un factor desequilibrante. Solo cinco veces el país anfitrión ha sido campeón en las 60 copas del mundo sub-20 y sub-17 masculinas y femeninas que se han realizado.
De todas formas, el quinto puesto en la tabla general es uno de los más destacados del país, igualando el de la selección masculina de mayores en Brasil 2014 y solo superado por el subtítulo de la sub-17 femenina en 2022, el tercer lugar de la sub-20 masculina en Emiratos Árabes y los cuartos puestos de las sub-17 masculinas en Finlandia 2003 y Nigeria 2009, además de la sub-20 femenina en Alemania 2010.
Se consolidó una generación para el futuro de nuestro fútbol femenino
Pocos futbolistas colombianos, hombres o mujeres, han debutado en el fútbol profesional antes de cumplir 20 años, aunque esa cifra está creciendo. Pero la generación de este equipo juvenil está consolidada con buena parte de las jugadoras titulares en sus equipos en la Liga Femenina y con Linda Caicedo actuando en el Real Madrid.
Haber avanzado a semifinales significaba al menos jugar dos partidos más y aspirar a un lugar en el podio, que deportivamente era el objetivo, pero no cabe duda de que Luisa Fernanda Agudelo, Mary José Álvarez, Sintia Cabezas, Natalia Hernández, Juana Ortegón, Gabriela Rodríguez, Yesica Muñoz, Maithe López, Karla Torres y Linda Caicedo, entre otras, serán la base de la selección de mayores en el futuro cercano, a pesar de que a varias de ellas les quedan un par de años más en la categoría sub-20.
Pero no todo en el mundial fue color de rosa. Hay varios aspectos por mejorar, aunque parece que no son falencia exclusiva de este equipo, sino de todas las selecciones nacionales. La tricolor careció de una creativa nata, pues quienes en algún momento cumplieron la labor de generar fútbol ofensivo son más delanteras, extremas o media puntas.
Y, claramente, hay que seguir trabajando en el tema de la definición, porque una goleadora que hubiera aprovechado todas las opciones disponibles, sobre todo en el partido ante Países Bajos, tendría al equipo en las finales. Las máximas anotadoras de la tricolor fueron Karla Torres y Linda Caicedo, con dos tantos cada una en cinco juegos. Tampoco en el fútbol masculino tenemos hoy un artillero de esos casi infalibles, que metan miedo en los rivales.
Los mismos países siguen dominando el fútbol femenino
El mundial sub-20 de Colombia dejó en claro también que los mismos países que han dominado históricamente el torneo siguen a la vanguardia. Los cinco campeones mundiales de la categoría avanzaron a cuartos de final, en donde los otros tres equipos fueron Brasil, Países Bajos y Colombia, que ya han tenido figuración en el balompié femenino. No se presentó ninguna sorpresa y, al contrario, se evidenció aún más la brecha entre las potencias y las demás selecciones.
Tampoco hubo una superjugadora, más allá de algunas que se destacaron, como la norcoreana Choe Il Son, la japonesa Maya Hijikata y la brasileña Natalia Vendito, goleadoras del torneo con cinco tantos cada una.
Lo qué sigue para el fútbol femenino colombiano
En el deporte, ni las victorias ni las derrotas duran mucho. Pronto habrá nuevas oportunidades para que nuestras jugadoras vuelvan a brillar.
En cuanto a clubes, Deportivo Cali e Independiente Santa Fe afrontarán del 3 al 19 de octubre, en Paraguay, la Copa Libertadores, mientras que desde el 16 de ese mismo mes la selección sub-17 participará en el Mundial de República Dominicana, donde enfrentará en la fase de grupos nada menos que a España, Estados Unidos y Corea del Sur.
A mediados de 2025, la selección de mayores jugará la Copa América de Ecuador, con el objetivo de desbancar a Brasil y buscar el primer título del evento, tras tres subtítulos en las últimas cuatro ediciones.
Pero tal vez el reto más grande será seguir desarrollando una liga competitiva, de mayor duración y mejores condiciones, que obligue a los clubes a trabajar más en las categorías de formación para que puedan abastecer los planteles profesionales.
En Colombia somos contradictorios: nos quejamos de la desorganización, de la falta de planificación, de los escenarios y las garantías laborales para las futbolistas (y los deportistas en general), pero luego les exigimos resultados como si les diéramos todo, y si no los logran criticamos su falta de mentalidad ganadora.
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