
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las palabras de Catalina Usme el fin de semana no pasaron inadvertidas. “Acá no le brindamos nada a la jugadora, y aun así las criticamos porque no ganan nada con la selección. ¿Y nosotros qué les estamos dando? No les damos un carajo”. Lo dijo sin rodeos. El diagnóstico no es nuevo, pero sí más frontal: una crítica estructural a un sistema que exige resultados sin garantizar condiciones. En esa tensión entre expectativa y realidad se instala buena parte del debate actual sobre la selección.
El señalamiento va más allá de los resultados. “En Brasil, los equipos juegan cuatro torneos en el año. Nosotras, prácticamente ni uno”, añadió.
La consecuencia es directa: migrar se vuelve una obligación. “Las jugadoras se tienen que ir a comer mierda… porque una viaja sola a horas de distancia de su familia”. Usme, quien fue parte de ese camino y hoy no forma parte de las convocatorias, se reveló contra la estructura que domina el fútbol femenino.
Mire más: Colombia tropezó con México y complicó su camino en la Billie Jean King Cup
🇨🇴⚽️ Tras su partido vs Fortaleza, Catalina Usme dejó una gran reflexión sobre el presente del fútbol femenino en Colombia.#GaleriaDeportiva pic.twitter.com/goAvYJxOo7
— Galería Deportiva (@galeriadep) April 5, 2026
La presión existe, y está atravesada por un fenómeno mayor: la falta de títulos en la rama masculina ha trasladado una expectativa desproporcionada sobre las mujeres. En ese panorama, Colombia reanuda su camino en las eliminatorias con esa carga a cuestas y con dudas en su rendimiento. El arranque dejó sensaciones ambiguas: goleó 4-1 a Perú en un partido más cerrado de lo que indicó el marcador, luego le ganó a Ecuador con un ajustado 2-1 y, finalmente, tropezó con un 1-1 ante Bolivia en La Paz. El equipo está invicto, pero no ha convencido en su juego.
En ese contexto, el foco también apunta al banquillo. Ángelo Marsiglia había logrado cierto respaldo con el subcampeonato en la Copa América, pero tras la derrota en la final los partidos que siguieron volvió a abrir interrogantes. El funcionamiento no termina de consolidarse, y si los resultados se complican, su estrecho margen se reducirá todavía más. La ventana que empieza hoy será determinante: Venezuela en Cali, Chile también en casa el martes 14 y Argentina en Buenos Aires el domingo 18. Tres partidos que no solo miden puntos, sino credibilidad.
No se pierda: Repetto y Rodallega, contundentes tras el empate de Santa Fe en Libertadores: “Nos duele”
¡𝙃𝙊𝙔 𝙚𝙡 𝙂𝙍𝘼𝙉 𝙎𝙐𝙀𝙉̃𝙊 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝘾𝙇𝘼𝙎𝙄𝙁𝙄𝘾𝘼𝘾𝙄𝙊́𝙉 𝙡𝙡𝙚𝙜𝙖 𝙖 𝘾𝘼𝙇𝙄!
— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) April 10, 2026
🆚 🇻🇪
🗓 Viernes 10 de abril
🕞 8:00 pm (hora COL)
🏟 Estadio Pascual Guerrero, Cali
🏆 CONMEBOL Liga De Naciones Femenina
📺 Gol Caracol, Ditu – Fútbol RCN, App Canal RCN.… pic.twitter.com/yajOB2Ej9m
El equipo se sostiene en liderazgos claros, como Linda Caicedo y Leicy Santos, pero también acusa ausencias sensibles como la de Mayra Ramírez, lesionada en Inglaterra. A la par, el recambio empieza a tomar forma con nombres como Luisa Agudelo, Ana María Guzmán, Gabriela Rodríguez y Gisella Robledo. Es una transición silenciosa, en la que conviven la experiencia y la apuesta por nuevas generaciones.
En ese reacomodo la figura de Usme adquiere otro peso. Su ausencia en las convocatorias recientes ha sido interpretada por muchos como la razón de sus críticas. Antes, cuando hubo sospechas de vetos en la selección, muchos acusaron a varias referentes actuales de la selección de guardar silencio.
Ese es el contexto. Colombia vuelve a competir en la Liga de las Naciones de la Conmebol, un formato inédito que define los cupos al Mundial de Brasil 2027. Solo dos selecciones clasificarán de forma directa y otras dos irán al repechaje. Hoy Colombia es cuarta. No se puede seguir fallando y el calendario apremia. Tras esta ventana quedarán apenas dos fechas en junio. En ese escenario, el equipo necesita resultados, pero también coherencia con lo que reclama Usme. La pregunta de fondo sigue ahí: ¿la presión tiene sustento real o es el reflejo de un país que aún no decide cuánto está dispuesto a invertir en su fútbol femenino?