Resistencia Civil en Estados Unidos

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En las esferas comunitarias es donde se refugia la resistencia liberal y solidaria de los pueblos frente al miedo.

Pensé que el domingo llegaría con un salvavidas para no escribir una columna de opinión sobre el despelote que vive el mundo, el reporte del Dane sobre el desempleo en Colombia -más de 2 millones de colombianos desempleados- o sobre nuestro agitado entorno bogotano con el asunto de los toros, por cierto, marcado por la típica hipocresía de preocuparnos más porque los animales vivan como humanos que por los humanos que viven como animales.

En cambio, quedó la posesión del presidente Trump acompañada por decisiones rápidas y controversiales como el veto a la entrada de refugiados e inmigrantes de siete países musulmanes.  Alineadas con sus promesas de campaña, estas decisiones dieron paso a una avalancha de críticas que, en algunos casos, fueron tratadas por columnistas en medios internacionales como síntoma de la decadencia de los Estados Unidos por cuenta de un orden tiránico.

Puede pasar que tal descripción o generalización de los Estados Unidos se intensifique y que el foco noticioso esté en las acciones tambaleantes del nuevo gobierno. Nada más inconveniente, inapropiado y absurdo. En estos momentos, se debe reconocer y apoyar el rol liberal y progresista de millones de norteamericanos. Sus instituciones sociales, aquellas que van más allá de las estrategias del gobierno de turno, son las que verdaderamente reflejan los vínculos del país con la comunidad internacional.

Su sistema de universidades, por ejemplo, el más grande del mundo, con un alto grado de independencia, ha sido el promotor de la movilidad y formación de millones de estudiantes internacionales que se convierten en agentes de difusión de conocimiento, cultura y tecnología. Sin una clara excepción, las universidades estadounidenses promueven activamente el respeto por la diversidad ideológica, de género y de etnias. Este intercambio está lejos de la caracterización barata, trivial e injusta que a veces se escucha por ahí: “una sociedad consumista e individualista”.

Tal proyecto inmenso de humanismo no sería posible sin el respaldo mayoritario de los ciudadanos norteamericanos que, por encima de las amenazas, defienden y se sienten orgullosos de su naturaleza de país diverso y de inmigrantes. ¡Emotivas las protestas en algunos aeropuertos ante la orden ejecutiva! Aquí un video del New York Times. Y miren la marcha de las mujeres

Las protestas parecerán idealistas, pero son el tipo de resistencia civil que restringe a los gobernantes sin que se pierda la legitimidad de los reclamos. Es importante que los medios de comunicación nos cuenten las historias de lo que ocurre a nivel de las comunidades en este momento de transición; que nos hablen de la gente estadounidense, sus profesores, sus artistas, sus activistas y sus “grassroots”, en lugar de ceder ante los escándalos, las generalizaciones negativas y la tentación de amplificar la incertidumbre creada por el nuevo gobierno. Quizás pienso con el deseo, pero estoy seguro que la mayoría de los norteamericanos mostrarán una vez más la grandeza de su pueblo.

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