Volver a Orwell

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George Orweel publicó la novela 1984 en 1949.

Su distopía pretendía describir un régimen totalitario que tenía características estalinianas, pero los acontecimientos políticos del mundo han ido madurando la novela hasta convertirla en una advertencia apocalíptica sobre todas las dictaduras. Orwell, que ya antes había escrito una fábula para niños, Animal Farm, que era realmente una demoledora crítica a la doctrina comunista del siglo XX, escribía ahora la novela que habría de advertirnos sobre la posibilidad de volver a los tiempos de Hitler y de Stalin. En 1984 solo está permitido lo que diga el régimen, y las palabras han cambiado su significado para convertirse en sus opuestos: “la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza”, hay una Neolengua. También es necesario vigilar el pensamiento, restringirlo, castigarlo cuando no conviene, hay una Policía del Pensamiento. Y finalmente hay que corregir todo lo dicho, lo escrito, lo enseñado, hay un Ministerio de la Verdad. 

Esta semana, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple diez días en el cargo, la editorial que publica 1984 le dijo a la NPR (la radio pública del país) que desde la toma de posesión del 45º presidente las ventas de la novela se incrementaron en un 10.000 %. Hasta hace algunas horas, era todavía la novela más vendida en Amazon. No hay nada de qué sorprenderse. El régimen de Trump ha fundado, desde el primer día de su Presidencia, un Ministerio de la Verdad. La encargada es Kellyanne Conway, asesora principal de Donald. Ha sido ella quien, sin sonrojarse, ha decidido crear la primera premisa de la Neolengua trumpiana: hay Hechos Alternativos. Lo hizo a propósito de una discusión absurda: había más gente, mucha más (verdad) en la posesión de Barack Obama que en la posesión de Trump. Trump, en su vanidad, no puede permitir que eso se diga. Entonces, como Hecho Alternativo, Conway ha asegurado que nunca antes una posesión había sido tan masiva como la de Trump. Para quienes no han caído en el delirio, esa es una mentira. Para los seguidores de Trump, ese es un Hecho Alternativo.

En 1984 hay un tirano, O´Brien, que Orwell no describe como un sujeto equivocado, inepto, inmoral o seducido por la idea equivocada, sino solo como un individuo peligroso y posible. Orwell describe, de manera precisa, una falacia que se ha ido apoderando de los países en los que todavía no ha ocurrido una dictadura. La falacia consiste en creer que los seres humanos son individuos autónomos. Lo que Orwell cree es que los individuos nunca tienen pensamientos que sean enteramente suyos, propios, que no hay entre nosotros una especie de naturaleza humana común. No, lo que hay es solo lo que nos ha sido enseñado, socializado. Trump, por ejemplo, enseña su mundo paralelo a través de su cuenta de Twitter. Pero ha creado también una Policía del Pensamiento. Su editor en jefe es Steve Bannon, consejero del presidente. El lema de su ministerio es “la prensa tiene que callarse la boca”. Hay que convertir a la prensa en el enemigo, repetir entre millones que todo lo que se publica conspira contra el deseo de todos: hacer América grande de nuevo. Se trata de moldear, a imagen y semejanza de Trump, a cada individuo de Estados Unidos. Orwell, en 1984, dejó su advertencia sobre un mundo violento que podría volver. Ese tiempo ha llegado.

@espinosaradio

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