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Una leyenda del cine checo

Jiri Menzel, ganador de un Oscar y director de la película ‘Yo serví al rey de Inglaterra’, es el invitado de honor de Eurocine.

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Jiri Menzel fue quizás el responsable de que el cine de los países del Este se haya conocido en Occidente y de que se haya abierto un camino, al haber obtenido el Oscar como mejor película extranjera en 1966 con Trenes rigurosamente vigilados.

Menzel tenía tan sólo 28 años  cuando recibió la estatuilla por su debut filmográfico. Paradójicamente, no le cambió mucho la vida porque casi  después de obtenerla, en épocas liberadas de la primavera de Praga llegó la invasión con   los tanques rusos  y perdió su trabajo. “Yo tenía prohibido trabajar y salir al exterior”.

 Así como sus películas —llenas de un humor, no de carcajadas sino de sonrisas inteligentes—, Menzel deja entrever su personalidad modesta y sarcástica y añade: “Soy una persona muy perezosa y no me afectó tanto no poder trabajar durante la ocupación. Pero la verdad es que alrededor mío estaban sucediendo tragedias tan grandes que mi vida, en comparación, no estaba tan mal. Igual, nunca quise pertenecer al grupo que se quejaba”.

Gran parte de sus películas están basadas en la literatura de su escritor fetiche Bohumil Hrabal, un autor de obra tardía, traducido a 24 idiomas y víctima de la represalia de la Checoslovaquia comunista. Menzel lo descubrió al abrir un periódico y leer uno de sus cuentos. “Me identifiqué de inmediato con él y decidí que sería mi autor de cabecera . Descubrí todo lo bueno que aparecía en su literatura, el sarcasmo, el humor, la calidez y una visión muy encarnada de la naturaleza humana”, confiesa el cineasta. La primera vez que lo conoció en persona lo sorprendió porque era lo más lejano a la imagen que tenía de un escritor, pues era bonito, alto y muy modesto. Según Menzel, parecía más bien un futbolista retirado. Tuvo la suerte de poder llevar a la pantalla grande el primer libro publicado de Hrabal. De ahí en adelante, además de colaboradores, entablaron una gran amistad.

Yo serví al rey de Inglaterra tiene tanto de Menzel como de Hrabal, lo cual hace de esta producción una película entrañable, de una poética especial que trata las contradicciones de la existencia con un humor inteligente y con un personaje principal que recuerda a Chaplin con sus piruetas  y sus silencios.

Según Menzel, cada risa debe contener un granito de sabiduría y un descubrimiento. Contrario a las comedias de Hollywood que exprimen la risa de tipo fácil, las comedias de Menzel lo hacen a la checa, con un guiño gracioso que va más hacia dentro que hacia afuera.

Siguiendo su estilo irónico, pausado, contenido, humilde y a la vez directo, responde que hace cine para sobrevivir y porque lo sabe hacer bien. Dirigir obras teatrales le resulta más cómodo, pero pagan peor que en el cine. Sin embargo, al final, lo que más le gusta y lo que lo hace pensar que su trabajo no es en vano es cuando recibe el comentario positivo de una persona que disfrutó de su película.

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