Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Sobre las paredes negras, medio millar de fotos tomadas en diferentes ciudades latinoamericanas. En el centro, y sobre dos estructuras de madera, cuatro monitores de video muestran, una tras otra, cerca de 360 entrevistas que se escuchan indistintamente.
Antes de toda esta maraña de objetos Carlos Motta viajó mucho. Cuando tuvo algo concreto y los fondos suficientes, comenzó un viaje de cuatro años por doce ciudades para abordar en los lugares más inadvertidos a ciudadanos de toda clase social. Les preguntó por un tema que no deja de ser controvertible en una América donde la llamada izquierda ha tomado apogeo: la democracia y la política intervencionista norteamericana.
Luego, tras encerrarse por horas en su estudio y editar, Motta pudo definir concepto y forma de expresión. Conjugó la idea aristotélica de la “buena vida”, es decir, el espacio de discusión del Ágora ateniense, y el conjunto de fotografías, videos y textos que logró recolectar entre 2005 y 2008. “El proyecto entonces nace de un cuestionamiento de cómo la vida pública y la esfera política determina vidas”, afirma Motta, quien ganó la beca del Guggenheim en Nueva York.
La buena vida es sólo el primero de los cinco eslabones de un proyecto donde el tema de la democracia va a estar ligado a diferentes perspectivas y problemas sociales. “La libertad de opinar siempre tendrá su fuerza”, concluye.
Informes: 282 94 91 (Cll. 10 # 3-16)