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En las próximas horas, Karen Abudinen se uniría al corto listado de ministros que dejaron su cargo ante una muy posible derrota en una moción de censura. Con la aún ministra de las TIC, este inventario no suma más de tres funcionarios y es una muestra de la poca efectividad que ha tenido la figura de moción de censura desde que fue consagrada en el artículo 135 de la Constitución de 1991.
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En esta, se estableció que parte de las labores del Congreso incluían “proponer moción de censura respecto de los ministros, superintendentes y directores de Departamentos Administrativos por asuntos relacionados con funciones propias del cargo, o por desatención a los requerimientos y citaciones del Congreso de la República”. Según el texto constitucional, de aprobarse la moción, el funcionario afectado debía salir de inmediato de su cargo.
Tras la proclamación de la nueva Carta Magna se tuvo que esperar poco más de 8 años para que estrenar la figura. A pesar de los escándalos del proceso 8.000, durante el gobierno Samper, el primer intento de moción de censura se dio en la administración de Andrés Pastrana. Piedad Córdoba, Viviane Morales y otros pidieron la cabeza de Néstor Humberto Martínez, ministro del Interior para ese entonces. Sin embargo, en un primer momento no se logró.
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Luego, en ese mismo gobierno, se intentó la moción con Juan Mayr Maldonado, ministro del medio ambiente, pero el resultado fue el mismo. Desde el principio se dio una muestra de que iba a ser muy difícil sacar a un ministro cuando a relación del Gobierno y Congreso es naturalmente estrecha.
No obstante, en la administración Pastrana también se reveló que la figura podía poner en aprietos al ministro “juzgado políticamente” y llevarlo a renunciar. El caso en cuestión es el de Néstor Humberto Martínez, que volvió a estar en la mira del Congreso. Sin embargo, en esa ocasión, el futuro fiscal general contó con la mala fortuna de que el Legislativo quería cobrarle al presidente Pastrana la propuesta de un referendo para revocar al Congreso.
Con el Congreso en contra, la única salida para Martínez fue renunciar antes de que el Legislativo cobrara venganza ante la propuesta presidencial. El entonces ministro del Interior dejó al Congreso esperándolo para llevar a cabo la moción de censura. Según registró la prensa, mientras se informaba de la renuncia en la Casa de Nariño, al capitolio estaban llegando los parlamentarios con carpetas, portafolios fotografías y hasta con muñecos” para el debate en contra de Martínez.
Tras la renuncia, se frenó toda acción en el Congreso. El caso de Martínez marcó la ruta para los siguientes ministros, que encontraron en la renuncia la forma de frenar el proceso de moción de censura. Esto a pesar de que en la Constitución se estableció que la moción de censura podía continuar así el afectado abandonara el cargo.
En el gobierno de Álvaro Uribe también se presentaron intentos de moción de censura en contra de varios funcionarios, pero ninguno tuvo el éxito que se alcanzó a lograr con Martínez Neira. Entre los intentos de moción figuran Ernesto Mejía (ministro de Minas y Energía), Jorge Alberto Uribe (ministro de Defensa), Martha de De Hart (ministra de Comunicaciones), Juan Manuel Santos (Ministro de Defensa) y Andrés Fernando Acosta (Agricultura).
En este gobierno está el caso del exministro del Interior Fernando Londoño, que renunció debido al escándalo de Invercolsa y sus complejas relaciones con el Congreso. Debido al difícil panorama, se rumoreaba que el Congreso lo iba a poner en el banquillo de la moción de censura, pero este dejó su cargo antes de que esto pudiera ocurrir.
Una situación similar fue la que vivió el ministro de Transporte Germán Cardona durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Contrarios al Ejecutivo convocaron a una moción de censura bajo el argumento de que Cardona no había cumplido con los requisitos del cargo ante el descuido a las regiones. Antes de enfrentar el debate, el entonces ministro de trasporte renunció, por lo que oficialmente no figura como un intento de moción de censura.
El que sí tuvo que enfrentar al Congreso en un intento de moción y salió victorioso durante la administración Santos fue el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas. Ningún otro funcionario en dicha administración tuvo que enfrentarse al Legislativo para garantizar su continuidad en el cargo.
En cambio, la administración Duque se ha caracterizado por la comparecencia de varios de sus ministros a moción de censura. En el listado están la ministra de transporte Ángela María Orozco, que enfrentó un intento de moción en octubre de 2019; también figura el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla; y los ministros de Defensa Guillermo Botero, Carlos Holmes Trujillo y Diego Molano.
La cartera de la Defensa ha sido las más cuestionada en el actual gobierno. Todos sus ministros han pasado por moción de censura. Tanto que el primero, Botero, salió ante la gran posibilidad de que la moción de censura prosperara en su contra. A pesar de la favorabilidad del Gobierno en el actual Congreso, Botero era resistido y a esto ayudó las revelaciones sobre bombardeos a menores de edad que se hicieron durante el debate de moción de censura.
Con esta renuncia, Botero se convertía en el segundo ministro en la historia del país que se veía obligado a renunciar ante el claro riesgo de que fuera a perder su cargo a manos del Congreso. Ahora, a esta lista llegaría Karen Abudinen, que no salió bien librada de su comparecencia en el Legislativo por el escándalo de Centros Poblados, que tiene $70.000 millones embolatados. A la ministra le habrían pedido la renuncia al no tener las cuentas claras en la votación que la podía sacar del cargo.