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Juan tiene miedo de los agujeros negros, dice que de allí salen los lobos. Por eso debe dormir con la luz encendida.
La historia de Juan fue escrita por Yolanda Reyes, el libro se llama “Los agujeros negros”. Es la historia de un niño huérfano que vive con su abuela. Juan recuerda muy poco de sus padres, quiere saber más sobre ellos, pero su abuela dice que no sabe nada o evade el tema. Ella dice que tiene problemas con la memoria.
Detrás del relato de Reyes está la historia de vida de Mario Calderón y de Elsa Alvarado (investigadores del CINEP). La historia reconstruye quiénes eran, cuáles eran sus sueños, lo mucho que amaban a su hijo y a la comunidad del Sumapaz.
Mario y Elsa fueron asesinados hace veinte años. El 19 de mayo de 1997, a las dos de la mañana, cinco hombres que se hicieron pasar por agentes del CTI y de la Fiscalía subieron hasta el Séptimo Piso de la calle 54 en Chapinero Alto. Allí asesinaron a la pareja y al padre de Elsa, también causaron graves heridas a la madre. A Juan la abuela alcanzó a esconderlo en un armario. Eran los paramilitares.
Cuenta Yolanda Reyes que el tema principal de su cuento es “la protección”. Esta tiene dos sentidos en la historia. Por un lado, el instinto de salvar a Juan ante la certeza de la muerte. Por otro lado, el de protegerlo del “horror” de la verdad. Sin embargo, ese segundo instinto de la abuela termina lanzando a Juan a los agujeros negros, al cual regresan cada noche los lobos.
Muchos hemos creído que en Bogotá no hubo conflicto armado, que éste apenas fue un rumor entre los hechos del 9 de abril, la Toma del Palacio de Justicia y la bomba del Club el Nogal. Es cierto que proporcionalmente la guerra fue menos intensa en la ciudad que en el campo, pero no necesariamente fue menos dolorosa. Según cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica, Bogotá fue la ciudad del país en donde más secuestros hubo: 2.572 casos registrados. Pero no hay marcas o huellas en las calles que nos hablen de esta manifestación de la guerra en la ciudad, como tampoco lo hay frente al edificio en donde fueron asesinados Mario y Elsa.
Este año se conmemoran fechas redondas que nos invitan a volver sobre el impacto de la guerra en Bogotá. Se cumplen 60 años del asesinato de Guadalupe Salcedo Unda, líder desmovilizado de las guerrillas de los llanos; 35 años del secuestro y asesinato de Gloria Lara Echeverri, Directora de Acción Comunal y Asuntos Indígenas; 30 años del secuestro y desaparición forzada de Nydia Erika Bautista, economista, socióloga y militante del M-19.
Bogotá es la ciudad de los agujeros negros. Por eso resulta mejor caminar por las calles como lo hace Juan Gabriel Vásquez en su novela, “La forma de las ruinas”, que cuando toca los rieles del tranvía frente a la esquina en donde mataron a Gaitán, siente “como si le tomara el pulso a un animal herido”.
* Estas fechas hacen parte de la agenda conmemorativa del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá.