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El cupo de endeudamiento por $800.000 millones, aprobado en 2010 por el Concejo de Bogotá al entonces alcalde Samuel Moreno para financiar la construcción de la primera línea de metro pesado, está en vilo.
La razón: el miércoles, en una apretada votación 21-21, el cabildo no pudo resolver si aprueba o hunde la modificación que busca que el cupo se incluya ahora en el presupuesto de la administración de Gustavo Petro.
Una razón de fondo divide a los concejales: hace cuatro meses la Comisión de Hacienda de la corporación, en una reñida votación, aprobó la inclusión del mencionado cupo, siempre y cuando éste se utilice para pagar exclusivamente la construcción del metro pesado.
Quienes están en contra de esta “condición” alegan que amarrar estos recursos al metro implicaría “guardar la plata y dejarla quieta”, según explica la concejal Angélica Lozano. Esto debido a que los estudios de ingeniería del metro —que se demorarían al menos un año y medio— aún no han empezado. Lo que significa que la plata sólo se gastaría —siendo optimistas— al final de esta administración. Para Lozano sería más eficaz invertir en otros proyectos que necesitan este dinero.
Quienes insisten en votar a favor del cupo amarrado alegan que “la destinación debe mantenerse, pues “sería irresponsable usarlo para otros proyectos que no tienen estudios técnicos y financieros”, señala el concejal Antonio Sanguino.
Otros cabildantes, entre ellos Orlando Parada, advierten que el metro pesado se podría quedar sin financiación.
Frente a este escenario el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, asegura que los $800.000 millones que se invertirán para el metro pesado deben salir del cupo de endeudamiento que presentará la administración mañana a consideración de la Comisión de Hacienda y cuya suma rodea los $4,3 billones. Esa es la apuesta de la administración. Además, para el proyecto están aprobados por el documento Conpes de la Nación cerca de $4 billones.
Metro se define en Washington
Mientras el Concejo fija la nueva fecha de votación para definir el futuro del cupo de los $800.000 millones, en la sede del Banco Mundial, en Washington, un grupo de técnicos de esta entidad multilateral decidirá si darle el visto bueno al contrato para la realización de los estudios de ingeniería básica para la construcción de la primera línea del metro pesado en Bogotá.
Durante las últimas 15 semanas, a puerta cerrada, el Distrito negoció con el consorcio español Euroestudios-Idom-Cano Jímenez los detalles de este contrato, que será financiado precisamente por el Banco Mundial. Según pudo confirmar El Espectador con fuentes de la Secretaría de Hacienda, el contrato que se analiza en Washington ronda los $80.000 millones.
En las diferentes entidades que tienen que ver con la materia (Instituto de Desarrollo Urbano, Secretaría de Hacienda y Secretaría de Planeación) esperan que el Banco Mundial dé su veredicto sobre la negociación antes de que acabe esta semana. De esta manera se estaría dando cumplimiento a un cronograma de 17 semanas pactado en abril entre el Distrito y el banco, y cuyo plazo final (a la firma) está contemplado para mediados de agosto.
El consorcio Euroestudios-Idom-Cano Jiménez tiene una amplia trayectoria en el área de estudios de ingeniería para proyectos de transporte. Euroestudios, uno de sus miembros, adelanta numerosos proyectos con entidades públicas españolas, así como con administraciones públicas de Tailandia, Marruecos, Paraguay y Ecuador.
En Colombia, la firma española participó en los diseños de la troncal de Transmilenio de la calle 26 y en el primer estudio de sistemas de rutas complementarias de Bogotá, que sirvió de insumo para la estructuración del Sistema Integrado de Transporte Público.