Nadie es perfecto

Felipe Jánica
15 de enero de 2017 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Aceptar los errores resulta ser una proeza. Buscar la causa raíz del porqué los adultos no aceptamos los errores, podría conducir a convertirnos en mejores seres humanos, pero mejor aún si se hace algo por revertir esta tenebrosa tendencia.

La inferencia de que los adultos no reconocemos los errores podría ser la causante del porqué las instituciones luchan en pro de tener una cultura empresarial sólida. En la columna de la semana pasada concluía que la cultura empresarial no depende de la empresa por sí sola sino de su gente. Qué tanto están comprometidos los colaboradores alrededor de la cultura empresarial impartida por los administradores y qué tanto comparten de dicha cultura, marcaría el éxito de la puesta en marcha de una cultura empresarial ejemplar.

Existen muchas formas de medir qué tan efectivas son las compañías en materia de salvaguarda de su cultura. Una de ellas es midiendo qué tan atraídos se sienten los empleados en las empresas. Pero no sólo son las empresas, también las instituciones, cualquiera que sea su origen (privada, pública o gubernamental o con o sin ánimo de lucro). Lo realmente importante es que el idilio de los empleados con la empresa no se mida en los momentos positivos. En lugar de ello, lo efectivo sería medir con este parámetro en los momentos difíciles.

En los momentos de efervescencia y de calor es cuando de verdad se podría verificar qué tan madura o qué tan buena cultura empresarial tendrían las instituciones.

Los errores en las empresas, por lo general, son cometidos por personas. Digo por personas porque en muy pocos casos, las máquinas fallan y en caso de que así sea, detrás de dicho error hay un ser humano. Buscar soluciones y no los culpables, es entonces una máxima que al parecer los buenos líderes siempre tienen presente. Lo cierto del caso es que en la mayoría de las situaciones, el “diablo interno: el ego” les juega una mala pasada. Me refiero específicamente a que cuanto más ego y mejor y más posición dominante tiene un jefe o un líder, más posibilidades tiene que lo traicione su ego y con ello, se dedique más a buscar culpable que a buscar las soluciones.

En la medida que un líder controle sus emociones o maneje su inteligencia emocional, controlará mejor sus impulsos, esos que en la mayoría de los casos se empecinan en buscar culpables y consecuentemente ponen el dedo en la llaga. Uno de los principales exacerbadores de ese ego de los líderes, no proviene del mismo líder, por el contrario proviene de sus subordinados. En la medida que el líder sepa identificar a sus subordinados y no se deje llevar por sus consejos, esos que alimentan su ego, mejores decisiones tomará.

Así las cosas, en el tema de cultura empresarial o institucional sigue habiendo mucha tela por cortar. Mucha de ella empieza por la preparación de los neo líderes.

Me refiero a aquellos nuevos jefes que empiezan a hacer su carrera en posiciones de liderazgo. El consejo para ellos es seguir puliendo la piedra bruta del conocimiento técnico, pero sobre todo el de habilidades blandas (soft skills) en donde debería sobre salir la inteligencia emocional, la identificación de causas raíces y la búsqueda de soluciones y no de culpables.

Aceptar los errores, sé que seguirá siendo uno de los pecados capitales de los líderes, aprender a aceptarlos en el camino, conllevaría a mejores decisiones en pro de los intereses de las instituciones. Con esto no sólo se ataca el mal endémico del cortoplacismo en las instituciones, sino que se logra sembrar un legado, del cual no interesa que en el futuro se recuerde a la persona sino a la institución. Vaya tarea la que nos queda como adultos, como profesionales y como líderes transformacionales. Por mi parte, seguiré decidido a aceptar y reconocer los errores, pues con ellos no sólo se siente un fresquito sino que termina contagiando y trascendiendo. Ojalá todas las instituciones logren formar los líderes del futuro. Amanecerá y veremos.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido