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Del embajador del Perú
Me dirijo a usted para felicitarlo por la excelente entrevista realizada por el periodista Juan David Zuloaga a Sonia Guerrero de Villegas y a Daniel Villegas con ocasión de los 90 años del nacimiento del pintor Armando Villegas y que fuera publicada en la edición del martes 3 de enero bajo el título “Armando Villegas: la estética es un sentimiento”.
Es de particular satisfacción observar el impulso que se viene dando a la fundación que lleva el nombre del maestro, instrumental para conocer su invalorable legado y comprender el papel que este gran artista desempeñó en la plástica colombiana y latinoamericana en general, teniendo especialmente en cuenta su origen y sus raíces peruanas —elementos que ejercieron una gran influencia en su obra—, que aunados al profundo sentimiento que tuvo por Colombia constituyen un significativo puente de unión entre Colombia y el Perú.
Ignacio Higueras Hare. Embajador del Perú.
Sobre el baile
Nos sorprendió el editorial de El Espectador del día 3 de diciembre, titulado “Un baile irresponsable”. Reflexiones que van de un “extremo” a otro (“Aunque bailar con los guerrilleros no viola ninguna regulación…”) para culminar luego en que “Verificados y verificadores, por la naturaleza de esos roles, no deben verse como ‘amigos’”. Este editorial nos recuerda el pensamiento ruin de la derecha colombiana. ¿Debemos seguir pensando en el síndrome del enemigo? ¿Por qué a cualquier evento le aumentan la temperatura para convertirlo en escándalo? ¿No les da pena servirles de eco a RCN? ¿No les parece suficiente la manipulación, la desinformación y el pensamiento del dolor? ¿A qué hay que temerle? El homúnculo ya ha sido identificado y el valor de los convencidos de que hay que continuar con el fin de la guerra es imparable. El baile no es pecado, el baile es el reconocimiento del otro, el afán por seguirle el movimiento al cuerpo para que culmine en la armonía de un nuevo día. La guerra ha sido tan devastadora para nosotros que nos da miedo despojarnos de las prevenciones, de los prejuicios, de la desconfianza. Al pensamiento de derecha no le importa la gente ni aquellos núcleos de población que han padecido directamente la guerra; le interesan sus intereses y privilegios del poder, el statu quo. Casi siempre, por más de20 años, he compartido el pensamiento liberal del editorialista de El Espectador, pero en esta ocasión creo que el pensamiento del día a día generó estas confusiones, porque orientar a la opinión pública no es respaldar el pensamiento común ni el pensamiento emocional de los guerreristas, es otra cosa, que la conoce muy bien El Espectador. Ahora, disentir tampoco es pecado, es fundamental para consolidar el pensamiento democrático.
Pedro Conrado Cúdriz.
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