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“La naturaleza es el reino de la libertad y para pintar vivamente sus concepciones y los goces que su contemplación profunda engendra de manera espontánea, sería preciso dar al pensamiento una expresión también libre y noble en armonía con la grandeza y la majestad de la creación”. Estas palabras, escritas por el barón Alexander von Humboldt en la primera página de su obra Cosmos, fueron una revelación para el artista norteamericano Frederic Church. A raíz de esta obra, el joven pintor tomó la decisión de emprender un viaje en busca de los paisajes suramericanos.
En abril de 1853 llegó a Sabanilla, puerto de Barranquilla, para rehacer la ruta por Colombia y Ecuador, que más de 50 años atrás había dibujado sobre el mapa el barón alemán.
De esta travesía, que duró cinco meses, nacieron las obras más maravillosas del artista norteamericano, que hasta la publicación del libro El Viaje de Frederic Church por Colombia y Ecuador, del profesor bogotano Pablo Navas, eran desconocidas en nuestro país, a pesar de ser “el artista más importante de la época en pisar nuestro suelo y del siglo XIX en los Estados Unidos”, como afirma Navas.
Los paisajes de Church, que reinterpretan los escenarios de los Andes, principalmente, fueron pintados en el taller del artista una vez regresó a Nueva York. Church hacía bocetos de los lugares que visitaba para luego reconstruirlos en sus cuadros con algunos elementos externos. Además de Heart of the Andes, que es su obra más reconocida, está el cuadro del Salto del Tequendama, en el que los expertos reconocen la misma perspectiva del grabado de Von Humboldt.
Aunque el interés principal de Frederic Church eran los volcanes ecuatorianos, el recorrido por Colombia le deparó tantas sorpresas que fue muy poco el tiempo que pudo dedicar a su llegada a Ecuador. Fue entonces cuando tomó la decisión de volver algunos años más tarde sin pasar por nuestro país, y realizó una segunda serie de paisajes volcánicos.
Aunque otros dos artistas de la escuela del río Hudson siguieron los pasos de Church, su obra sobresale por encima de los demás por su abundancia y por la riqueza estética. Como ningún otro artista, Frederic Church fue un embajador de nuestra tierra en Estados Unidos. No obstante, la ausencia de vínculos entre este artista y personajes de la vida colombiana es tal vez la causa principal del desconocimiento generalizado que hay de su obra.
Una revelación
Al igual que Church con los paisajes colombianos, Pablo Navas, ingeniero y docente de la Universidad de los Andes, sintió un flechazo con la obra de este artista que encontró una tarde recorriendo el Museo Metropolitano de Nueva York. “Un día quise ver el ala de los artistas norteamericanos que nunca había visitado y me encontré con un extraordinario paisaje que decía ‘Church Heart of the Andes’”. Lleno de curiosidad, Navas compró un folleto a la salida del Museo y ahí confirmó su amor a primera vista, “cuando encontré imágenes de Honda, Mompox y el Chimborazo me sentí al mismo tiempo emocionado por el descubrimiento y avergonzado de no saber nada de este artista”.
A partir de ese momento, este colombiano, coleccionista de mapas antiguos y muy poco experto en historia del arte, decidió comprar todo lo que existiera sobre Frederic Church.
Su fascinación por este importante artista, reconocido como uno de los más grandes de su tiempo en Norteamérica, y la sorpresa de saber que sólo muy pocos en Colombia conocían su obra, entre ellos la maestra Beatriz González, lo impulsó a escribir un libro.
“Ya conocía toda su obra cuando encontré sus diarios, las cartas, los bocetos y las anotaciones que hizo durante su viaje”. En ese momento, sin decirlo a nadie, tomó la decisión de empezar a escribir recogiendo el recorrido de Church y a pedir los derechos para reproducir la obra en cada uno de los museos. “Detrás de cada imagen hay un contrato y un cheque, fue un regalo que me hice”.
El manuscrito, una vez terminado, se lo mostró a los expertos, como Mauricio Nieto, quien celebró su trabajo. La editorial de Los Andes y la de su amigo Benjamín Villegas estuvieron de acuerdo en trabajar de la mano para presentarle a Colombia este descubrimiento tardío de un ingeniero que se enamoró de los paisajes majestuosos de Frederic Church.
Church y la escuela del río Hudson
A mediados del siglo XIX un grupo de pintores norteamericanos, entre ellos Samuel Morse, Martin Head, John Williamson y Frederic Church, entre otros, provenientes del Valle de Hudson, en el estado de Nueva York, se dedicó a buscar en la grandeza de los paisajes naturales la obra de Dios y su magnificencia.
Aunque en un principio este grupo de artistas se consideró como muy conservadores para una época de vanguardias, su obra en el tiempo ha sido valorada. Además de Frederic Church, tal vez el artista más reconocido de esta escuela, en América Latina estuvo Louis Mignot, en años posteriores.
Los grandes volcanes ecuatorianos fueron el atractivo inicial de Church para viajar al trópico. En América Latina estuvo un par de veces.