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Desde que fue necesario eliminar el eslogan “Colombia es pasión”, dada la desbordada concupiscencia de los escoltas de Mr. Obama, el país se encuentra huérfano de eslóganes. Para subrayar que aquí hacemos las cosas al revés, comedidamente me atrevo a sugerir aquel de “Colombia is different!”. Puede ser oportuno dar algunos ejemplos:
—En prácticamente todo el mundo, aquel que se enferma acude a un hospital o un centro de salud para ser atendido. Por regla general lo único que se debe aportar es un carné que certifique su afiliación al sistema de salud publica. En Colombia, a la inversa, lo primero que hace un enfermo es acudir a un juzgado y presentar una tutela y con la sentencia, si no es que ha ido a conocer a Papá lindo antes de tiempo, acudir al hospital o centro de salud. Colombia is different!
—En la mayoría de los aeropuertos del mundo, lo sustantivo es que los aviones aterricen y despeguen a tiempo, con total seguridad y eficiencia. Los adornos, como los establecimientos de comercio, son adjetivos. En Colombia, por el contrario, construimos grandes centros comerciales al lado de unas pistas deficientes, y sólo cuando hay enormes presiones de los pasajeros, de las aerolíneas, y de los mismos pilotos, se empieza a ponerles atención a los instrumentos para operación de las pistas en toda condición climática; los radares y radioayudas para el manejo del tráfico aéreo; y las puertas de embarque y desembarque. Colombia is different!
—Cuando se trata de poner a funcionar un ferrocarril, en la mayoría de los países desarrollados lo primero que se evalúa es el mercado potencial. Una vez concluida esta etapa, se diseña el equipo que va a trasportar tanto la carga como a los pasajeros. Armado el muñeco, la vía se adecua. En Colombia, por supuesto, se comienza es al revés: los rieles y las traviesas son lo fundamental y mucho después se puede pensar en el mercado y en el material rodante. Colombia is different!
—En casi todo el mundo, ya sea el Estado o un concesionario, hace una autopista y una vez la vía esté en funcionamiento, empieza a cobrar una tarifa al usuario. En Colombia, país singular, lo primero que se construye es una caseta para cobrar peajes manualmente, y muchos años después —posiblemente décadas— se piensa en construir la autopista con peajes automáticos. Colombia is different!
—En la mayoría de las ciudades del mundo las calles tiene nombres de próceres y de notables, excelente medio para ejercitar la memoria de los citadinos. En Colombia, donde la señalización urbana es numérica, los alcaldes fomentan la memoria de los citadinos abandonando por años y décadas los daños en las calles y los andenes: “Ojo con el cráter en la Boyacá con 80”; “En la séptima con 34 una alcantarilla lleva diez años sin tapa”; “El andén de la 30 con 114 se hundió el siglo pasado”. Colombia is different!
—En países como Inglaterra se hace un plebiscito y el Gobierno, por muy escaso margen, lo pierde y renuncia. La nueva administración de la Isla, dado que estas son las reglas del juego, no ve alternativa diferente a aplicar lo que ordenaron los electores. En Colombia el Gobierno pierde un plebiscito y, lejos de renunciar, engrana la “mermeladora” y se atornilla en el poder. Pasándose por la galleta el resultado de la elección, la Administración maquilla el Acuerdo que fue sometido al plebiscito y se olvida de su promesa de que sean los ciudadanos los que aprueben o desaprueben lo acordado. Colombia is different!