Vacaciones de periodista

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Diría que no existen, pero hay que descansar.

El hecho infortunado para el periodista es que la actualidad no descansa. Un acontecimiento más otro caen como lluvia bogotana, pertinazmente, sobre las salas de redacción; y quien informa o comenta adquiere el hábito de estar alerta y de no ser indiferente a lo que pasa a cada momento.

Al periodista se le acusa de actuar ligeramente, término que vale tanto para expresar la rapidez con que debe moverse en el mundo noticioso, como para señalar la escasa profundidad de sus informes y conceptos.

¿Faldero de la información? Pues sí que lo es y el público se lo agradece. Sigue y persigue los hechos para contarlos a los demás. ¿Irresponsable en el comentario? A lo mejor, pero es el primero entre muchos que clasifica los hechos, los evalúa y compara, cuando una mayoría vive la cotidianidad con liviano interés y en la medida de necesidades básicas.

No empezaba aún el nuevo año y ya se revelaba la primera precandidatura presidencial, quiero decir, la primera aspiración confesa: la de doña Claudia López, por la llamada Alianza Verde o, como ella lo ha dado a entender, a nombre de nadie. Quiere ser una candidata libre y a grito herido, supongo. Posiblemente no llegue al poder, pero ya se instala en la categoría del puesto al que aspira. Esto es, se posiciona.

Sin embargo, la primera aspiración en ese sector ha sido desde hace rato la del exgobernador Fajardo y no es tanto que él aspire cuanto que muchos aspiran a que él se lance. Hay sin embargo en este personaje un cierto desánimo y alguna imprecisión que hace pensar cómo enfrentaría la puja por el mando que un futuro presidente tendrá con la guerrilla, ya que ésta le discutirá a cada paso zonas y temas del poder público. Tal el cogobierno que de una o de otra forma querrá ejercer, como lo ha anunciado.

Las precandidaturas más obvias, dentro del oficialismo, son las muy conocidas de Humberto De la Calle, el negociador y Germán Vargas Lleras, el impaciente hombre de las estructuras. No puedo creer que eso de los coscorrones sean gestos infantiles de rabia; más bien demostrarían un trato burdo entre coequiperos de trabajo.

De la Calle se ha desgastado no poco, ha dicho cosas enfrentadas y su buena voz ya no asusta ni convence. “No seremos rehenes” y hay que ver en lo que terminó un acuerdo, golpeado por el No del plebiscito, pero de todos modos impuesto por la guerrilla, con el que se ha sometido a la Nación a una Carta Política de 310 páginas, agregadas a las ya extensas del 91 y subordinadas éstas a aquellas.

***

Volviendo a las vacaciones imposibles de un periodista y haciendo una referencia personal, les cuento que pasaré unos días en el campo, que es donde vivo.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido