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Del 9 de septiembre al 15 de noviembre, la colección Daros Latinoamérica, de la mano de los artistas Miguel Ángel Ríos (Argentina), Harold Vásquez (Colombia) y Carlos Amorales (México), se toma el Museo de Arte de la Universidad Nacional con la exposición ‘Distopía’.
Daros Latinoamérica es una colección de origen suizo que, desde el 2000, ha decidido poner sus ojos sobre el arte contemporáneo que se produce en América Latina.
La muestra que se ofrece consiste en una serie de video instalaciones sonoras que aspiran a una experiencia integral en la que el espectador se vea envuelto por los sentidos del oído y de la vista. Miguel Ángel Ríos explica de dónde nace esta primacía de las video instalaciones en ‘Distopía’: “El espectador de hoy en día está más cerca y entiende más el video que la pintura, es un público que, a raíz de los medios, se ha ido educando en materia de lo digital, de las imágenes en movimiento así no se trate, en el día a día, de video-arte”.
Ríos participa en ‘Distopía’ con A morir y White suit, dos video instalaciones de alta calidad de sonido y de imagen con un contenido altamente crítico y analítico. Con A morir (2003), video que dura dos minutos y que fue filmado con tres cámaras sincronizadas en una sola toma, el espectador se enfrenta a una visión artística del tradicional juego de lanzar trompos. Para Ríos, el trabajo artístico en video debe ser, por excelencia, “dangerous, difficult, e impossible”. “Filmar el juego de trompos es sumamente peligroso porque los tiradores lanzan con mucha fuerza, tiran a matar y te pueden pegar a ti, así como también pueden destrozar las cámaras”, dice el artista.
Vistos desde el piso mismo o desde una perspectiva más elevada, los trompos bailan una coreografía a ritmos frenéticos, girando, cayendo, chocando y colisionando cada tanto los unos con los otros. Más aún, los trompos parecen, por momentos, seres humanos en su ir y venir vital, de manera que el espectador puede —y suele— identificarse con alguno. “No se trata solamente del juego, es una metáfora de la vida, de la muerte, de la competencia. Los trompos al bailar y circular son como el ciclo de la vida, el ciclo de una persona”, afirma el artista. A través de este fuerte juego popular que está todavía muy presente en varios países de Latinoamérica, Ríos busca referirse sobre la violencia actual, de lo que pasa alrededor del mundo en países como México o Colombia: “Yo quería transmutar los juegos populares para hablar de otra cosa, para hablar de la violencia de un juego que todavía se sigue jugando, en todos los sentidos, en nuestros países”.
De manera sincronizada a lo largo de todo el día, en un loop eterno, a la proyección de A morir le sigue la de su más reciente trabajo, White suit. Filmado en el 2008 con perros de ataque, White suit es ante todo un video de percusión: un hombre vestido de traje blanco no para de bailar tap ni de sostener en sus manos dos lazos cuyos extremos tienen pedazos de carne cruda que no hacen sino provocar y alebrestar a los perros. Con esta obra, Ríos aborda la violencia, la riqueza y, sobre todo, de las relaciones de poder: el hombre de blanco, el hombre poderoso, especula con el alimento y maneja —no sin cierto peligro ni sin tener que ceder algo— a quienes entran en su juego.
Para Miguel Ángel Ríos, se trata sobre todo de chocar al espectador, de exaltar sus sentidos y de darle las herramientas para reflexionar y analizar el mundo de hoy. Como bien resume él mismo: “Me gusta generar polémica y desconcertar al espectador con los videos que hago, darle metáforas y permitir que él mismo construya su propia idea de acuerdo con lo que ve”.
Universidad Nacional: Cra. 30# 45-03