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Encontrar a sus padres centroamericanos, que migraron hace una década hacia Estados Unidos, es la principal razón que obliga a miles de niños, de 8 a 17 años, a cruzar solos la frontera.
Desde hace tres años, el gobierno estadounidense reporta que el número de menores que migran solos se triplicó en los últimos cinco años. Mientras que en entre octubre de 2012 y septiembre de 2013, 24.493 niños llegaron, en el mismo periodo de 2013 el número ascendió a 47.017. La crisis mayor se vivió en 2014 cuando, según el Centro de Investigaciones Pew, la cifra se duplicó. Según el reporte de diciembre de 2015, solo ese mes llegaron 6.782 menores.
Esa situación obligó a las autoridades a aumentar la capacidad de detención de familias migrantes y a estar mejor preparados en caso de presentarse un nuevo repunte de ingreso de indocumentados. Sin embargo, en el proceso se presentaron muchos descuidos.
Una investigación de la agencia de prensa AP, reveló que las autoridades fronterizas estadounidenses no pudieron cumplir con ciertas políticas de protección de menores y colocaron a algunos de los niños en hogares donde fueron agredidos sexualmente, privados de alimentos u obligados a trabajar sin compensación.
“Ante la falta de camas para albergar al número sin precedente de menores que iban llegando, el Departamento de Salud y Asistencia Social de Estados Unidos relajó sus normas los últimos tres años a fin de agilizar el traslado de los menores a hogares adoptivos”, señala AP.
La investigación revela que “a medida que el éxodo de menores aumentaba, las autoridades responsables relajaron sus normas. Por ejemplo, dejó de exigir la revisión de prontuarios criminales del FBI para muchos de los patrocinadores. Un problema mayor.
La investigación de AP detectó más de dos decenas de casos en que niños fueron ubicados en viviendas adoptivas donde fueron abusados sexualmente, obligados a trabajar o maltratados.
Las autoridades reconocieron a la APque es difícil determinar el número exacto de los que fueron sometidos a abusos entre los 89.000 que fueron colocados en hogares adoptivos desde octubre de 2013, debido a que muchos de ellos no han sido hallados.
El problema es que el flujo de niños no se detiene. México es uno de los principales puntos de tránsito de miles de menores que viajan solos para intentar llegar a la Unión Americana. A pesar que también hay niños inmigrantes de origen mexicano, la mayoría son centroamericanos procedentes de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Ocho de cada 10 supera los 12 años de edad y dos de cada tres viajan solos.