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Los recuerdos van ‘Río abajo’

Una parte de esta muestra se exhibe en Granada y La Unión. Homenaje a las víctimas.

02 de septiembre de 2008 – 05:30 p. m.

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Los retratos Érika Diettes son las fachadas de historias humanas.  Así es su más reciente trabajo, Río abajo, y así fue Silencios (2005), una serie de personajes que sobrevivieron a los campos de concentración nazi.

A lo largo de la última década, esta artista ha construido un cuerpo de obra con profundas raíces que lo soportan. Diettes, como una excavadora de historias (interés que hoy la tiene estudiando antropología), retrata el impacto de la violencia, como ella explica: “Me interesa cómo afecta  la violencia a los seres humanos”. 

Ahora en Río abajo —serie curada por Carlos Alberto González—, los rostros son reemplazados por prendas, pues sus dueños fueron desaparecidos. “A raíz del trabajo que hice sobre el asesinato de mi tío llegué a la madre del mayor Guevara (soldado secuestrado por las Farc y muerto en cautiverio), quien reclamaba el cadáver de su hijo”.

Un día leyendo prensa, Diettes vio un artículo titulado “Colombia busca a sus muertos”, que generó en ella un fuerte impacto visual por la presencia de prendas de vestir que encontraron en las fosas comunes. La madre del mayor Guevara guardaba su ropa, Diettes tenía la ropa de su tío, y ahora éstas prendas. Así visualizó la obra que quería trabajar: un río que se lleva los recuerdos de personas que no volverán.

Llevados por la corriente

Así, sumergidos en una corriente de imágenes, los asistentes a la muestra Río abajo en el Centro cultural Recoleta en Buenos Aires, recorrieron entre dos filas paralelas de paneles los recuerdos sumergidos en agua. “Quería que la gente se sintiera sumergida en un largo río de recuerdos que no acaba”, explica Diettes, quien fue invitada a exponer esta muestra el mes pasado en Argentina. A partir del 13 de septiembre estará en la Galería De Santos, en Houston .

A partir de su encuentro con la mamá del mayor Guevara, la obra se empezó a construir con las historias de otros desaparecidos en el conflicto. Entonces, con el apoyo del CINEP y algunas organizaciones no gubernamentales, viajó al oriente antioqueño a conocer de primera mano historias desconocidas: “Lo que encontré allá me golpeó. Si el dolor matara, en este país no habría vivos. Cada persona aquí tiene a un familiar desaparecido, muerto, asesinado. Pero, a pesar de no volver a ver a sus hijos, las madres tienen la fuerza para pensar en sus nietos, y temer por ellos”.

Después de este primer viaje a Granada y La Unión, del que volvió con muy pocas prendas, los familiares se interesaron en que alguien contara sus historias. Así llegaron a manos de Diettes relojes, lámparas, billeteras, además de ropa que ella recibió de los habitantes de La Unión y Granada, objetos que volverán en una gran exposición que se inaugura hoy como parte de la Jornada de la Luz, una actividad para que los habitantes de esta región expresen su rechazo a la violencia.

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