Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Si el Plan de Desarrollo se aprueba tal como lo propone la actual administración, Bogotá tendría que pagar una deuda de $4,3 billones para sacar adelante los proyectos de movilidad. Así quedó claro luego de que el pasado lunes se radicara en el Concejo la hoja de ruta con la que el alcalde Gustavo Petro quiere direccionar a la capital durante los próximos cuatro años.
En total, el Plan costaría $61,1 billones y, según el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, sería necesario el cupo de endeudamiento que se utilizaría para proyectos como el metro ligero por la carrera 7ª, el metro pesado, las troncales de Transmilenio por la Boyacá y la Avenida 68, además de un sistema de cables en el sur de la ciudad.
Mientras el 30% de los recursos se inviertan en movilidad ($16,1 billones), la idea es que $14,6 billones sean destinados para la educación; $8,5 billones para salud y $4,9 billones para integración social. Para Hábitat serían $3,2 billones.
Desde hoy, cuando se empieza a analizar el Plan de Desarrollo en el Concejo, el gran desafío de la administración será defender la propuesta. Su tarea no será fácil: aunque los concejales ven con buenos ojos proyectos como los de educación integral y revitalización del centro ampliado, recibieron con escepticismo el presupuesto estimado para el Plan. Hasta ahora es el más costoso de la historia de la ciudad.
En este sentido, insiste el concejal del Polo Democrático Álvaro Argote: “Comparado con los planes anteriores, este es bastante costoso, el de Samuel Moreno costó $38 billones y el de Lucho Garzón, $33 billones. Esto va a generar una amplia discusión en el Concejo”.
Lo mismo manifiesta el concejal del Parido Liberal Germán Augusto García: “La principal preocupación tiene que ver con la financiación, porque pretender endeudar a la ciudad requiere un profundo análisis. Veo con preocupación que el secretario de Hacienda no tiene claridad de dónde se van a sacar los recursos”.
Sin embargo, Bonilla aclara que el Plan se financiará con ingresos corrientes, transferencias, recursos de capital, entre otros. Además, propone la optimización de los impuestos con el fin de conseguir mayores ingresos. “Esta deuda es necesaria porque la ciudad necesita obras urgentes para superar los atrasos que hoy tiene la movilidad”.
Su propuesta no es bien recibida por algunos cabildantes, como Ómar Mejía Báez, del Partido Conservador: “No podemos aceptar más impuestos, más carga tributaria para los bogotanos, el Concejo no puede aceptar las pretensiones del alcalde en esa materia”.
En cambio, para Yesid Rafael García, de Progresistas, la ciudad no sólo debe si no que sí puede endeudarse, “es un plan ambicioso que le permitirá a Bogotá una gran transformación social”.
Pero no todos son reparos. Los concejales también avalaron algunas de las propuestas del Plan. Para la concejal Nelly Patricia Mosquera, del Partido de la U, la inversión en la niñez y en la educación es uno de los puntos a favor de lo planteado por el alcalde. “Nos gusta mucho la inclusión del tema ambiental y obviamente el interés de impulsar el plan de movilidad, pero todo depende de la financiación”.
Opinión similar tiene el concejal del Partido Verde Antonio Sanguino: “Creo que en sus líneas generales el Plan de Desarrollo es acertado, pero habrá que hacer un examen de cómo esos ejes se manifiestan en materia de programas”.
Desde hoy todos los sectores de la administración tendrán que pasar por el Concejo para sacar adelante la hoja de ruta. Al respecto, la concejal Mosquera asegura: “Es muy prematuro para decir si vamos a aprobar o no el Plan del alcalde Petro. A partir de hoy tienen un mes para explicarnos cómo van a buscar los dineros y cómo vamos a asumir una deuda como esta”.