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En algún lugar de la agreste topografía de Anorí, donde vivieron sus últimos días de guerrilleros, fueron sepultados hoy Manuel y Antonio Vásquez Castaño. No hubo familiares ni honras fúnebres vistosas. Solo el comandante del Ejército, el comandante de la Brigada y otros oficiales estuvieron presentes.
La decisión de no entregar los cadáveres a los familiares fue tomada por el general Álvaro Herrera Calderón, comandante del Ejército, “contra todo mi pesar”.
Herrera Calderón, al comunicar esta determinación final a los periodistas, invocó “necesidades de orden público”.
El general Herrera hizo el anuncio correspondiente poco después de arribar a la Cuarta Brigada, donde se le rindió el parte final de la “Operación Anorí”, que concluyó este 18 de octubre con la eliminación de los hermanos Manuel y Antonio Vásquez Castaño.
“Los cadáveres de los Vásquez Castaño van a ser enterrados fuera de Medellín y no puedo decir el sitio por razones de orden público”, indicó Herrera Calderón. Agregó que “es una medida que hay que tomar, contra todo mi pesar”.
El general Herrera descansó algunos minutos en el casino de oficiales de la Cuarta brigada y allí escuchó de los labios del comandante de la Unidad, coronel Álvaro Riveros Abella, y del jefe del Estado Mayor de la misma, coronel Calixto Cascante, los momentos culminantes de la “Operación Anorí”.
Cascante estuvo presente ayer en el área de operaciones y regresó a Medellín en helicóptero transportando los dos cadáveres de los dos guerrilleros.
Con el general Herrera Calderón vino a la ciudad hoy el comandante de la Quinta Brigada, con sede en Bucaramanga, general Ramón Arturo Rincón Quiñones.
Viaje al área
Poco antes del mediodía, los altos oficiales abordaron helicópteros de la FAC y se trasladaron a la región noreste de Antioquia en un vuelo de 45 minutos. Con ellos llevaban los dos rústicos cajones donde estaban los cuerpos de Manuel y Antonio Vásquez Castaño.
A estos se les dio sepultura “en algún lugar de Anorí”, el cual nunca será divulgado oficialmente y si se llega a descubrirse se deberá a una infidencia.
El sitio exacto solo es conocido por escasas diez o doce personas, todas oficiales alta graduación.