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Por primera vez se conocen celdas de cárceles en China para evitar suicidio de acusados de corrupción

Llama la atención las paredes acolchadas y la ausencia de esquinas con las que los detenidos puedan causarse daño. No pueden comer pescado y la carne se les da deshuesada.

EFE
16 de diciembre de 2015 – 06:45 a. m.

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Altos cargos chinos acusados de corrupción en los últimos años han pasado meses e incluso años encerrados en lugares desconocidos a la espera de juicio, pero la prensa del país ha mostrado esta semana por primera vez una de esas celdas, con paredes acolchadas para que los detenidos no se suiciden.

Las imágenes aparecieron primero en el diario West China Metropolitan Daily pero hoy se difundieron rápidamente por muchos medios digitales del país, ante el secretismo que suele rodear las investigaciones anticorrupción en el país y la falta de datos que hasta ahora se tenía sobre la vida de estos detenidos.

El centro del que se han filtrado las fotografías, llamado «Residencia Ziyang», se encuentra en la provincia central china de Sichuan y su aspecto exterior no es nada extraordinario, aunque sus interiores llaman especialmente la atención por la ausencia de esquinas o aristas con los que los detenidos puedan causarse daño.

Ya en la entrada del edificio, preparado para unos 11 internos, dos guardias atienden a los «visitantes» desde una mesa y dos butacas acolchadas.

Ese acolchado llega incluso al suelo de las letrinas que los presos tienen en el baño, mientras en las habitaciones un panel digital muestra a los internos la hora, el día y la temperatura ambiente del recinto, con las paredes recubiertas de cojines.

En el comedor de esta prisión preventiva no hay cuchillos, tenedores ni palillos chinos, sólo cucharas de materiales blandos, mientras que en el menú no se sirve jamás pescado y la carne se lleva deshuesada, todo para reducir al mínimo las posibilidades de que los internos puedan autolesionarse.

Numerosos altos cargos del régimen comunista se han suicidado en los últimos años de campaña anticorrupción a todos los niveles, muchos de ellos cuando comenzaron a circular informaciones en las que se les señalaba como objetivo de investigaciones antifraude.

Los sospechosos de corrupción pueden pasar meses detenidos en prisiones o centros de detención no revelados por las autoridades, algo que también les ocurrió a algunos de los cargos de mayor nivel condenados en los últimos años, como el exministro de Seguridad Pública Zhou Yongkang o el defenestrado líder comunista Bo Xilai.

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