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“En Venezuela la discriminación política ha sido la regla”

Tamara Adrián, del partido opositor Voluntad Popular, se convirtió el domingo en la primera diputada transexual en la historia política del vecino país.

Tamara Adrián celebra su triunfo en las legislativas celebradas el domingo en Venezuela.
Tamara Adrián celebra su triunfo en las legislativas celebradas el domingo en Venezuela.
Foto: AFP - JUAN BARRETO

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La del domingo fue una noche larga para Tamara Adrián. Tan larga que hasta la mañana del lunes no sabía a ciencia cierta si se había convertido en diputada principal o suplente de la Asamblea Nacional. Pero sabía que era la primera transexual en ganar un cargo de elección popular en la historia política de Venezuela, en los comicios legislativos en los que la oposición, después de 16 años, recuperó la mayoría en el parlamento.

Esta mujer que se llamó Tomás hasta 2002, cuando se cambió de sexo, habla de sus retos como representante de Caracas en la Asamblea Nacional, en un país que durante los años de gobierno chavista, sin oposición en la rama legislativa, ha visto grandes retrocesos en la protección de la comunidad LGBTI. Y más allá de eso, Tamara dice que como abogada de la Universidad Católica Andrés Bello y doctorada en Derecho Comercial de la Université Panthéon-Assas de París, tiene la responsabilidad de contribuir para que el poder legislativo ejerza sus funciones a cabalidad y empiece a recuperar la maltrecha economía, a buscar la reconciliación, el mejoramiento de la situación política y social y la construcción de una nueva “nación” venezolana.

¿Qué retos tiene la primera diputada transexual de Venezuela?

Tengo una responsabilidad inmensa respecto a la comunidad LGBTI. Tengo el compromiso siempre con la igualdad de esa comunidad y con garantizar derechos para todas las personas sin distingo, algo que tan a menudo se ha impedido durante todos estos años en los que han buscado suprimir picos y crear una uniformidad donde no caben las diferencias.

Tampoco puedo olvidar que mi formación es académica, soy abogada y especialista en economía. Una parte de mi labor tiene que ser relativa a enfrentar esta situación de desastre que vive Venezuela, sobre todo para cambiar leyes que han llevado la economía a la postración.

¿Quién es Tamara Adrián?

Tengo más de quince o veinte años trabajando por la comunidad LGBTI. Básicamente porque Venezuela reconocía la identidad de los trans entre 1982 y 1998, pero por los estándares de la época, vía judicial, rectificación de partida de nacimiento y operaciones genitales. Con la llegada del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) al poder, no ha habido ningún reconocimiento de la identidad trans.

Yo intenté lograr ese reconocimiento en el Tribunal Supremo de Justicia, pero ese organismo no se ha pronunciado ni siquiera sobre la admisibilidad. El caso está en el limbo. Eso me confrontó con la realidad del PSUV y con su intolerancia como partido aluvional, con un componente militar y evangélico. Hay un componente de personas que no creen en los derechos humanos y un componente marxista, que cree que el Muro de Berlín no ha caído. Ese coctel llevó a que no se pudiera hablar nunca, por ejemplo, de derechos sexuales reproductivos. Venezuela es el único, con Honduras y República Dominicana, sin avances en embarazo adolescente. Al contrario, el nivel de embarazo adolescente ha venido aumentando, y ahora que no hay condones ni pastillas, es un signo de la ausencia de políticas en materia sexual y reproductiva. Este es el primer elemento de la perpetuación en el círculo de la pobreza. El embarazo adolescente trunca las vidas de los menores y las probabilidades de darles educación buena a los hijos. Aquí nunca se ha hablado ni hay ningún plan nacional de salud sexual y reproductiva, y dentro de eso caben todos los temas de la diversidad sexual.

Por ese lado va mi lucha. Soy presidenta del Día Mundial Contra la Homofobia y la Transfobia, que es el 17 de mayo. Soy presidenta de Acción Global para la Igualdad Trans (Gate), una asociación con sede en Nueva York. Soy copresidenta de la Asociación Mundial del Deporte LGBTI (Glisa), organizamos los juegos olímpicos LGBTI. Soy asesora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la oficina del Alto Comisionado de DD.HH. en el tema LGBTI. Con esto quiero decir que siempre he estado activa internacional y nacionalmente. Esa es mi historia.

Se habla mucho de lo que el gobierno chavista ha hecho en materia económica y política, pero cuéntenos qué hizo en materia de protección de la comunidad LGBTI…

El gobierno manipuló de manera efectiva al comienzo a la comunidad LGBTI. Pero en sus interminables discursos de horas y horas, Chávez sólo mencionó dos veces a la comunidad LGBTI, durante menos de 15 segundos en total. Una vez dijo en plena campaña: “…los campesinos, obreros, militares, homosexuales, tienen que tener derechos…” Para su reelección, planteó también que tenemos que discutir cómo incluir a las mujeres y a la comunidad “sexo-diversa”, como él decía. Esas fueron las únicas menciones. En ningún plan de la patria, que eran supuestamente de desarrollo, se mencionó que hay que discutir la inclusión de la comunidad “sexo-diversa”.

Esos no son derechos, en Venezuela no existe ningún derecho, mientras que en el resto de América Latina se lograron avances rápidamente. En Venezuela no existe protección integral, reconocimiento de la identidad trans ni de las operaciones de cambio de sexo, derechos de pareja, protección contra el bullying, entre otras. Mientras tanto Argentina, Uruguay, México, Colombia y parcialmente Chile avanzan considerablemente en estos temas.

¿Qué leyes va a impulsar sobre protección a la comunidad LGBTI?

Hay que pasar a la discusión sobre la ley de matrimonio igualitario, que fue planteada por iniciativa popular y que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) la engavetó, a pesar de que tenía la obligación de discutirla en 2014. Eso nunca se incluyó en la agenda, porque dominaba el tema del petróleo. Se necesita también una ley contra todas las discriminaciones, no podemos volver a episodios como el de la llamada “Lista Tascón”, que fue muy desafortunada. Cuando en el año 2006 se planeó el referendo revocatorio contra Chávez, hubo que firmar para pedir el referendo. Esa lista la usó el PSUV para excluir del derecho al trabajo y del acceso a oficinas publicas a toda persona que había firmado. En Venezuela la discriminación política ha sido la regla, eso tiene que acabarse. Todas las discriminaciones tienen que acabarse. Tiene que construirse una Venezuela unida.

Como abogada, ¿cómo ha visto el desempeño de la Asamblea Nacional durante estos años de chavismo?

Desde el punto de vista legal, lo que sucedió es que la Asamblea abdicó a legislar durante 15 años. Por medio de decretos se dictaron leyes sobre todo: trabajo, precios justos, ley de contratación pública, Banco Central. Se ha permitido al Ejecutivo hacer lo que le da la gana. Son tantas leyes, que constituyen una madeja muy difícil de desentramar. Hay que pensar en solución novedosa, como una ley marco que reforme todas esas leyes.

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La inflación que existe se debe a la impresión de dinero sin respaldo, porque el Banco Central financia inconstitucionalmente el gasto deficitario de empresas publicas, como Pdvsa (la estatal de petróleos de Venezuela). Pdvsa recibe bolívares nuevos sin respaldo, eso es algo desconocido en este momento. Así han alimentado el gasto público de manera creciente, exponencial, es uno de los primeros motores de la inflación. El otro es el uso de fondos secretos que no están sujetos a rendición de cuentas ni presupuesto; se ha gastado la mitad de lo que se había recibido de ingreso petrolero. La gran riqueza que había tenido Venezuela en toda su historia, se desapareció. Eso es algo digno de David Copperfield, simplemente se desapareció el dinero, no está en obras, en nada tangible. ¿Cómo se usó? Se incluía en siete u ocho fondos, que eran usados discrecionalmente por Chávez y Maduro. Cuando los iban a usar, iban al Banco Central y le vendían ese dinero en dólares y recibían bolívares. Nadie sabe a dónde se fue, por eso necesitamos una ley de transparencia, de acceso a la información, de rendición de cuentas efectivas, para encontrar quiénes fueron los corruptos que se llevaron la gran riqueza de nuestro país.

¿Apoya la idea de impulsar una ley de amnistía para liberar a los presos políticos?

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Se necesita una ley no sólo de amnistía sino de reconciliación política. No queremos más división, queremos reconciliarnos como hermanos y reconstruir Venezuela juntos. Eso pasa por la liberación de más de 100 presos políticos y el sobreseimiento de las causas de más de 3.500 estudiantes y personas que están bajo juicio, muchos de ellos sin cargos. Entonces, hay que promover el sobreseimiento de causas y sobre todo la reconciliación política. Venezuela se dio cuenta de que la división lleva al caos, a la muerte, a la destrucción. El reto es reconstruirnos como nación, en hermandad, reconociendo la diferencia del otro.

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