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El expresidente colombiano Álvaro Uribe está llevando la paz a un punto de rompimiento con su exigencia de que al liderazgo de las Farc se le impida participar en el proceso electoral durante cinco años.
Por: Henry Robinson*
En los muchos artículos que he escrito durante los últimos seis años he sido profundamente crítico de las Farc y he tomado partido del lado de los colombianos y de su Gobierno.
Particularmente, he criticado a Iván Márquez por su caminar de paso lento y su fanfarronería. De manera que, eso es claro, no estaré en la lista de regalos de Navidad de las Farc en un futuro cercano.
Con todo, me pregunto qué puede estar dando vueltas dentro del cerebro de Álvaro Uribe. Sólo él lo sabe, pero excluir al liderazgo de las Farc de las urnas luego del desarme no es nada distinto a un sabotaje. No existe la más remota posibilidad de que las Farc lo acepten y, lo que es peor, Uribe lo sabe, luego las razones para proponerlo no son buenas de ninguna manera.
Quisiera aclarar un malentendido que ha venido circulando en Colombia, según el cual a los excombatientes en Irlanda no se les permitió presentarse para cargos oficiales. Eso es sencillamente falso.
Intenten “googlear” el nombre de Gerry Kelly con IRA y podrán constatarlo. Un experto en poner bombas que generó mucho dolor es, sin embargo, ahora un político electo que, contra su riesgo personal, recorre las calles de Belfast disolviendo riñas de adolescentes y desescalando tensiones en las comunidades.
Si, por el contrario, hubiéramos prohibido la participación política del IRA luego de la paz, las bombas seguirían explotando y más tumbas se estarían llenando.
No estoy diciendo que partes del acuerdo colombiano no necesiten ser modificadas. Por ejemplo, no se deberían entregar curules libres a las Farc; es un insulto pedirles a los colombianos que acepten eso. Pero permítanles que —como los combatientes en Irlanda— se las ganen logrando que los electores voten por ellos, o no.
Pero, además de todo esto, hay otro asunto que me desconcierta. Resulta extraño pensar que en su momento Uribe no haya impuesto esa prohibición para el M-19 sino que, por el contrario, él mismo lideró los movimientos para permitirles que pudieran participar en elecciones.
La pregunta que Uribe y los colombianos deben hacerse es, luego de que las Farc se desmovilicen y cambien sus armamentos por las balotas, quién va a liderar a sus miembros para la Colombia de la paz si ustedes han prohibido y silenciado a las personas más brillantes de las Farc. Es muy peligroso, al punto de la insensatez. Esta sola demanda tiene la posibilidad de condenar a Colombia a otra generación de guerra.
* Exmiembro del IRA irlandés.
@peaceincolombia