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Colombia ha estado como en una montaña rusa, sube y baja que vuelve y sube y baja para luego permanecer en un limbo en la mitad de todo y nada. Primero fue la firma del acuerdo, un día de gloria para la paz tan deseada.
Después vino el plebiscito, ganó el No y para muchos fue la desesperación y la sorpresa. Todos se preguntaban ¿y ahora qué? Muchos de los del No arrogantemente contestaban: “nada, todo seguirá igual”. Y gracias a Dios no fue así, la gente se movilizó por la paz y el presidente llamo a los del No para que hicieran sus propuestas. Luego el gerente de la campaña del No manifestó que manipularon la gente con miedo y temor ante la ignorancia. Probablemente al Gobierno le faltó hacer más pedagogía sobre el acuerdo. Más tarde, con el Nobel de Paz para el presidente Santos, llegó un nuevo aire. En medio de este limbo, por lo menos la Farc manifiestan que están dispuestas a oír y que su voluntad de paz continúa. E igualmente el Eln inicia los diálogos.
Pero lo más importante que ha pasado es con la gente, la movilización de todo el país en una sola voz. Los jóvenes y los estudiantes universitarios han jugado un papel fundamental en la convocatoria a diversas marchas en distintas ciudades del país. La anhelada paz ha creado conciencia y ha hecho recapacitar a muchos de los del No que se sintieron engañados con mentiras. Llegaron las víctimas, los indígenas, y a ellos se unieron los intelectuales, los artistas, las amas de casa, los profesores, los trabajadores. Todos participaron y todos salieron y esto ha sido lo más importante que ha pasado. El No venció la apatía y el país se volcó sobre un proyecto común: la PAZ.
Ahora la gente les pide a los del No y al Gobierno que busquen un acuerdo. Todos quieren un acuerdo ya y es que todos queremos la paz. Falta que los del No actúen rápidamente y que manden las propuestas y que hagan parte de la negociación y conversen con las Farc, lo que hasta ahora no ha sucedido. Pues es muy fácil estar al otro lado, decir a todo que no y que otros negocien en su nombre. Tienen que mostrar que están dispuestos a todo, aun a ceder para lograr la paz, si es lo que realmente quieren por encima de un protagonismo político.