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Hace diez meses fui invitado por un par de universidades británicas a compartir sobre el papel de la universidad colombiana en el proceso de negociaciones con las Farc y el escenario que se venía venir una vez ratificados los acuerdos. Se trataba de compartir las experiencias de pedagogía del proceso, de ilustración a los estudiantes sobre los acuerdos y de orientación de las universidades en un eventual escenario de posconflicto. Con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que la conferencia quedó programada para 9 días luego de la firma de los acuerdos y dos días después del plebiscito.
Cuando los asistentes al escenario (de más de 20 países distintos) conocieron más sobre el contexto del conflicto y sus repercusiones, y en especial sobre los cerca de 7 millones de víctimas, más de 300 mil personas asesinadas, 25 mil secuestradas y millones de dólares perdidos en infraestructura, tuvieron una reacción de inquietud y asombro cuando se enteraron de los resultados del plebiscito. Les costaba trabajo entender cuáles eran las razones que llevaron a los colombianos a rechazar los acuerdos y de inmediato se hicieron la pregunta de si aún habría alguna salida.
Mi respuesta inmediata es la misma que quedó grabada en el “balígrafo” que se utilizó para firmar los acuerdos, pero con un ligero cambio: “Nuestro pasado ha estado escrito con balas, pero nuestro futuro, con la esperanza en la grandeza, sentido de unidad y capacidad de diálogo franco y respetuoso entre nuestros dirigentes políticos; será escrito con la educación”. Les insistí que para una nación como la nuestra, que ha vivido más de 50 años de conflicto, éste nos ha dejado también una capacidad de resiliencia, que no solamente le ha permitido al país crecer a pesar de la adversidad, sino que además nos va a permitir superar esta y otras eventuales dificultades en el camino a la paz. Insistí también que en Colombia no había un solo habitante que no quisiera el bien superior de la paz y que al final se trataba de ponerse de acuerdo en el cómo.
Lo que vivimos aquel domingo es una mezcla de emociones y política. Emociones de lo que tanto hemos sufrido con la violencia y terrorismo de las Farc y lo que eso significa para una gran cantidad de colombianos, y emociones de esperanza en que estamos al borde de cambiar la página de nuestra historia. Y política porque por lo menos en los últimos años llevamos ya tres vueltas (dos elecciones presidenciales y un plebiscito) dividiéndonos en dos miradas del país distintas, pero conciliables, si tuviésemos la madurez como sociedad de conversar sin tantas emociones. Lo increíble es que ya algunos quieren la cuarta vuelta que tristemente nos seguirá dividiendo.
El tema no es seguir votando si Sí o No, si apoyamos a uno u otro presidente o expresidente. No podemos seguir actuando políticamente en código binario. Necesitamos una sociedad que piense colectivamente en su propio futuro más allá de sus dirigentes de hoy. Seguimos anclados pensando en el pasado, y nos cuesta trabajo aterrizar que se trata de pensar sobre el futuro, y el futuro afortunadamente les corresponde a esos jóvenes del Sí, del No y de la abstención, que hoy llenan las plazas del país, pidiendo que los adultos seamos capaces de pacificar nuestras actuaciones y expresiones y ponernos de acuerdo en el cómo llegar a una paz justa, estable y duradera.
La salida a corto plazo a lo anterior recae en la grandeza de nuestros políticos y la construcción de mediano y largo plazo depende de lo que seamos capaces de lograr desde la educación. Sigo esperando muchos más gestos de grandeza en nuestros líderes: aún es posible; y me comprometo desde la educación a formar ciudadanos que sean capaces de narrativas distintas: de solidaridad, de perdón y reconciliación, de dialogo constructivo, de equidad, de tolerancia, de respeto a la diversidad, de ética y estética en nuestra actuaciones, de participación en la democracia, de compromiso con el bien común.
Días después llegó el Nobel. Motivo de más para trabajar con grandeza y comprometerse.
¿Usted a qué se compromete?
jrestrep@gmail.com / @jrestrp