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Sobre un editorial en torno al paro armado del Clan del Golfo (I)
De acuerdo con su editorial del 9 de mayo, “No, no estamos ante el final del Clan del Golfo”. Como habitante de la región de Urabá, he vivido y sentido el temor de estar secuestrada en mi propia casa, de sentir la zozobra de no saber si habrá un mañana.
El Clan del Golfo es una estructura criminal enorme, que se fortalece con un ejército de personas que han participado en diferentes grupos armados que han operado en la región desde el siglo pasado; también, de personas que crecieron en este ambiente hostil, donde delinquir es la única oportunidad que tienen.
Es una zona rica en recursos, paisajes, gente amable y alegre, pero totalmente olvidada por el Estado. Un lugar donde los trabajadores bananeros inician su jornada desde las 4:00 a.m. y regresan a sus hogares en la noche. Madres solteras y viudas deben dejar a sus hijos solos para poder conseguir su sustento. Esto ha generado proliferación de pandillas que se matan entre sí, mientras que el microtráfico les da fuerza y poder.
El Clan del Golfo manda en estas zonas y, al igual que la Hidra, monstruo de la mitología griega, al cortar una de sus cabezas esta es reemplazada por otra.
Si el Estado quiere tener control de estos pueblos itinerantes, debe invertir en educación, salud, vías e infraestructura. Debe dar oportunidades a los jóvenes y reconstruir tejido social, escuchar a las víctimas del conflicto y darles respuesta sobre sus muertos.
Patricia Velásquez Calle.
Sobre un editorial (II)
La visión periodística del editorial del lunes 9 de mayo es acertada: incluso los congresistas de estas regiones son indolentes para gestionar proyectos de desarrollo urbano y rural. Priorizan solo su ambición particular.
Ramiro Antonio Garavito Pico.
Sobre un editorial (III)
Excelente editorial sobre el Clan del Golfo. Los grandes problemas de este país se dan por la ausencia de Estado. Ante esto, el “Estado” se lo apropian las bandas criminales. Así ha sido desde siempre y parecen ciegos o se hacen.
Gildardo Giraldo.
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