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Envigado, la ciudad con más empleadas del servicio internas

Por cada 100.000 envigadeños hay 1.808 empleadas domésticas que viven con sus “patrones”. Algunas de ellas creen que el ‘boom’ del narcotráfico y la llegada de nuevos ricos a la ciudad son realidades que justifican la estadística.

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El 9 de mayo pasado Colombia ratificó en Ginebra (Suiza) el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con el que se compromete a garantizar los derechos de los empleados de servicio doméstico del país. Se trata de un acuerdo que durante 2013 impulsó al ministro de Trabajo, Rafael Pardo, con la firma de algunos decretos que obligaban a los jefes a afiliar a estos empleados (la mayoría mujeres) al sistema de seguridad social y las cajas de compensación familiar. Muchas de esas empleadas han vivido durante años en las casas de sus patrones. Pero ¿cuáles son los lugares de Colombia que más las contratan bajo la modalidad de internas? 

Aunque según datos del Ministerio del Trabajo, Montería es la ciudad con más empleadas domésticas (el 6,8% de las 735.000 del país), no es el lugar que tiene más internas. (Vea en este enlace la infografía con los departamentos y municipios donde se contratan más empleadas domésticas internas). 

En 2005 el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) tocó la puerta de cada casa para averiguar las condiciones en las que vivían las familias colombianas y conformar el más reciente censo oficial del país. En esa travesía les preguntaron a los líderes del hogar con quiénes compartían su vivienda. Se enumeraron hijos, primos y abuelos, pero también hubo quienes le contaron al DANE que en sus casas vivían sus empleadas de servicio doméstico. (Lea: La lucha contra la esclavitud doméstica)

Las estadísticas revelaron que 164.765 personas que se dedicaban a cuidar niños, cocinar y limpiar, la mayoría mujeres, vivían con sus patrones. Envigado resultó ser el lugar del país con más empleadas internas por número de habitantes (ver gráfico), seguido de Barranquilla (Atlántico), Tadó (Chocó), Montería (Córdoba) y Cartagena (Bolívar). (Lea: ‘Las patronas no cumplen la ley’: empleadas domésticas)

Tener la posibilidad de asumir los gastos de una empleada doméstica interna revela que en esa ciudad de Antioquia hay dinero, tanto para pagarles un salario como para asumir su manutención.

Durante años Envigado ha sido considerado uno de los municipios con mejor calidad de vida del país, en parte por su vocación industrial (con históricas empresas como Peldar, Sofasa o Grulla), pero también por la innegable aparición de negocios alimentados con dinero del narcotráfico.

Al preguntarles a las señoras “del servicio” que han trabajado en esa zona por qué creen que Envigado ocupa el primer lugar en emplearlas como internas, se oyen varias hipótesis.

La mayoría coincide en que el auge del narcotráfico que vivió el Valle de Aburrá en los últimos 20 años concentró en esa ciudad una generación de nuevos ricos, patrones capaces de contratar hasta cuatro mujeres para atender a su familia: la ama de llaves, la nana, la chef y la del aseo. Todas viviendo con los patrones entre semana y descansando sábados y domingos.

También reconocen que en la época en que “mandaba” Pablo Escobar era mucho más común encontrar casas con tantas empleadas domésticas.

“En Envigado vivieron y viven muchos ‘duros’; ahí tienen a sus esposas y sus hijos. Primero estaba la gente de Pablo Escobar, luego se formó la Oficina de Envigado. Al que tiene plata le gusta que lo atiendan bien”, dice una de las empleadas que trabajó en la loma de Los Benedictinos.

“Mi mamá le trabajó a uno de los duros de Envigado. Un día el patrón le preguntó qué era lo que ella más deseaba en la vida. Mi mamá le contestó que quería una casita. El patrón, agradeciéndole por los años de trabajo, le dio cuatro lingotes de oro”, cuenta otra mujer.

“Pero no sólo son los narcos. Hay empresarios con mucho dinero y familias de tradición pudiente que tienen dos o tres empleadas viviendo con ellos. En Envigado se ve la plata”, dice María Roa, presidenta del sindicato Unión de Trabajadoras del Servicio Doméstico (Utrasd).

Yenny Hurtado, quien desde hace 40 años lidera el sindicato de empleadas del servicio más antiguo del país (Sintrasedom) y vivió durante siete años en Medellín conociendo las historias de estas mujeres, reafirma la tesis de que el dinero y la vida ligados al narcotráfico tienen mucho que ver, pero cree que hay otro punto interesante.

Según ella, la gran cantidad de mujeres desplazadas que han llegado del Urabá antioqueño y del Chocó ha permitido que haya mucha oferta de empleadas en el Valle de Aburrá y “como en Envigado se ve la plata, contratan a varias por muy poco. Estoy segura de que es donde más niñas hay, pero también donde peor les pagan”. Una encuesta realizada por la Organización Carabantú y la Escuela Nacional Sindical a 120 empleadas domésticas de Medellín concluyó que hace dos años el 62% de ellas ganaban entre $115.000 y $300.000, aunque el salario mínimo se calculaba en $566.000 mensuales. 

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