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Una crítica al editorial sobre la renuncia de la ministra de Educación, una pregunta sobre la comisión para renegociar el acuerdo de paz, y una defensa del triunfo del No
Sobre la renuncia de Gina Parody
Del editorial del pasado miércoles (El Espectador, “La renuncia de Gina Parody”, 10-05-16) discrepo en cuanto me parece que la renuncia no se da por el resultado del plebiscito, sino porque ya estaba quemada en el Ministerio con el tema que ustedes bien comentan. El presidente le había dado un salvavidas, que desafortunadamente no le sirvió mucho, pero ya la veremos reencauchada en el Gobierno de alguna manera. Fue fiel al presidente y eso se premia, como ya lo veremos.
No me parece que la ministra fuera valiente en la defensa por la “igualdad”, mal llamada así pues es un galimatías que lo único que hace es confundir. Creo que no han visto lo que se pretende y las múltiples opciones de relaciones que dan a niños aun en crecimiento e inmaduros muchas veces.
El escándalo por las cartillas que ella primero negó, luego desconoció y luego tergiversó era lo mínimo aceptable en un país que tiene el derecho de escoger la forma y maneras en que sus hijos deben ser educados. Ella exageró su poder y trató de imponer algo que no debió haber hecho. Luego lo negó en el Senado, como todos vimos.
Algo hay de ideología de género en el plebiscito, ciertamente no como el exprocurador quiso magnificar, y muchos otros. En lo que sí estamos de acuerdo es que no debemos usar el poder para imponer y que el programa Ser Pilo Paga pasará a la historia como un legado Parody que el país entero debe reconocer.
Enrique Bayer Tamayo.
¿Y las Farc?
La pretensión del No es atacar la columna vertebral de los acuerdos: la JEP y la reforma agraria. Veo con preocupación que el acuerdo entre santistas y ‘fhuribistas’ muy probablemete sea rechazado por las Farc, que son parte integral del proceso y los están excluyendo del mismo.
Luis Fernando Carvajal C.
El pueblo es sabio
Podrán tener razón en cuanto a que en este momento todos queremos la paz. Pero por qué no aclarar que ese No es un seguro que salvó el país de un tratado mal negociado y nefasto para el futuro. Los que votaron al No mostraron sensatez y una más larga perspectiva a futuro del país y tengan la seguridad que será agradecido cuando se escriba la historia.
Y los criminales, partidarios y protectores, tendrán que aceptar y entender que el pueblo colombiano desea y vota por una paz con justicia… Donde con dinero y promesas no se lleve a víctimas a perdones arreglados, donde la religión ha sido utilizada, cada día y en cada sermón, los medios, artistas y hasta el perro y el gato a ese mismo fin.
¡El pueblo dijo No, porque el pueblo es sabio!
Nhora Cardo.
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