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Un cuaderno para La Candelaria

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Desde pequeña he llevado un diario en el que escribo mis pensamientos o experiencias. Eso mismo hago cuando viajo. Tengo un cuaderno para cada uno de los viajes que hecho, donde además de escribir, dibujo y pongo fotos, así puedo mantener vivos mis recuerdos y los sentimientos que tuve al conocer cada nuevo sitio.

Sé que no conozco todo el mundo, ni siquiera todo el país. Lo más extraño es que no conozco mi ciudad y fui consciente de ello cuando empecé mi relación con Barcú, Bogotá Arte y Cultura, este evento que a través de un circuito de casas nos hace relacionarnos con el arte, la cultura y la historia. Me obligué a venir todos los días a La Candelaria, al centro histórico tan distante y tan extraño para mí, al que ni siquiera venía en épocas universitarias.

Tal fue mi sorpresa que lo primero que hice fue abrirle un cuaderno nuevo a La Candelaria. Empecé a escribir sobre todas las impresiones que me llevé con este barrio: sus calles empedradas e inclinadas, las constantes manifestaciones artísticas, las personas de todas las etnias y de muchos países que veo día a día… Con algunas intercambio sonrisas, porque sabemos que estar aquí es especial, se siente en el ambiente, diferente a otros sectores de Bogotá, donde te puedes encontrar tres ciudades en una cuadra. No. Aquí todo está diseñado con una finalidad, tanto las construcciones coloniales y republicanas como las más contemporáneas, se ve un respeto que no se alcanza en las otras zonas de la ciudad. Creo que la finalidad es enamorar con magia y La Candelaria lo logra.

No niego que a veces me asusta la soledad de un par de calles o algunos personajes sombríos con los que comparto las aceras, sin embargo, puede más la curiosidad de la historia de Bogotá que se vive fuertemente entre las casas, que se convierte en una de mis mayores motivaciones para venir todos los días con ganas de descubrir cosas nuevas…

A pesar de ser una nueva habitante de La Candelaria, chapineruna en esencia, siento esta zona de Bogotá como mía, como si la conociera de siempre. Cada día es un cuento nuevo para llegar a escribir en mi diario, cada día nuevos dibujos, nuevas fotos y nuevos personajes. Quisiera que ningún bogotano y ningún turista se pierdan esta experiencia.

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