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Tres cartas de los lectores

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Síndrome de abstención

La pírrica victoria del No (60 mil votos frente a un electorado potencial de 33 millones de colombianos) demuestra que este país no está dividido en dos sino en tres: el verdadero vencedor no es Álvaro Uribe ni el Centro Democrático. La victoria incontestable e innegable —y muy preocupante— fue la del 63,32 % de los que dijeron “me importa un culo”. Los que piensan: no creo ni en Santos, ni en Uribe, ni en la paz, ni en la guerra, ni en la política, ni en las Farc, ni en un proceso serio de cuatro años, ni en el futuro de mis hijos, ni…

¿Cómo hacemos para sentar al país de los indiferentes en la mesa del gran Acuerdo Nacional por la Paz? Ese es el verdadero gran reto.

Álvaro Restrepo. Cartagena.

No al secretismo

Aquí Colombia les dijo No a los secretismos y a las penumbras que se dieron en el proceso. Las conversaciones deben ser con todos los sectores. Colombia es democrático, participativo y pluralista.

Esa trilogía no la pueden olvidar los que están en el ejercicio del poder. Desde el poder se deben seguir los lineamientos y ambientes de una democracia abierta. Lo contrario es inficionar su ambiente con peligrosas dictablandas.

A la oposición hay que oírla en estos desarrollos. El país debe pensar con suma seriedad en una Asamblea Constituyente.

La Constitución no se debe apalear con una supraconstitución. Eso no es democracia. Eso es dictadura.

Rogelio Vallejo Obando.

Motivos del No

Vote por el No, por una premisa moral que dice “El fin no justifica los medios”. No debo profundizar en la justificación, es obvio que no puedo matar, secuestrar extorsionar, quitarle lo poco que tiene el campesinado, sus tierras y luego desaparecerlos o también acabar con el medio ambiente, por el solo hecho de que estoy en contra de lo que piensan los demás, ya sea políticamente, religiosamente u otros conceptos.

De acuerdo con lo anterior, observo una total impunidad, todos aquellos que se van en contra de la dignidad humana deben asumir la responsabilidad de sus hechos y quedar en equidad con la humanidad, como por ejemplo devolver lo que le han quitado a su prójimo y si es necesario hasta pagar cárcel y una vez hayan quedado en igualdad con el pueblo, recuperar sus derechos con ideas, no con las armas, que a propósito es mucho más costosa.

Por la paz tampoco me permite pensar diferente, va en contra del mismo principio “El fin no justifica los medios”, quiero la paz. Sin embargo, no a ese costo, perdemos lo poco profundo que nos queda, mi dignidad humana.

Luis Felipe Otero Muñoz.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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