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La Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York se inició con un énfasis en la agenda por la crisis en Siria por un ataque erróneo de Estados Unidos a soldados sirios y la destrucción de un convoy de ayuda humanitaria.
Estos hechos marcaron la Asamblea y el Consejo de Seguridad en un forcejeo entre EE.UU. y Rusia. El tema de los refugiados y migrantes, el principal en la agenda establecida, quedó rápidamente atrás con compromisos de ayudas de los países.
La paz en Colombia, no obstante, logró colarse y no ha estado por fuera. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su último discurso en Naciones Unidas, anunció como importantes noticias la apertura de relaciones con Cuba, el mejoramiento de la economía estadounidense, las elecciones en Myanmar y la ayuda para poner fin a la guerra en Colombia. Como él, múltiples mandatarios han felicitado y están listos a colaborar con nuestro país.
Colombia fue mas allá e igualmente logró colarse en el Consejo de Seguridad y entregó las 297 páginas del acuerdo de paz, irrumpiendo sobre la crisis siria por unos minutos. El presidente Juan Manuel Santos aprovechó su discurso para contar sobre el fin de la guerra, sobre el acuerdo y de alguna manera vendió a Colombia a la comunidad internacional como un nuevo país en paz, abierto a la inversión y al turismo.
Ya está hecha gran parte de la tarea en la comunidad internacional, la semana entrante se hará la firma, vendrá el plebiscito, que todos esperamos sea POSITIVO. Vendrá la entrega de armas a la ONU y su fundición en una obra de arte que hace parte de la demagogia y el entusiasmo del momento. Pero lo que es más importante es lo que sigue, “la desafiante etapa del posconflicto”, como ha dicho el presidente. Se anunció que los guerrilleros ayudarán en la erradicación y el control de cultivos ilícitos y en el desmonte de las minas antipersonales, pero continúa la incógnita sobre lo que pasará con parte de esos ocho millones de colombianos víctimas: desplazados, refugiados y migrantes de esta guerra. Ahora, más que si el acuerdo fue bueno o malo, ya está hecho, necesitamos continuar y saber qué va a pasar con el ser humano víctima en un lado u otro del conflicto.