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A Andrei Barabanov lo condenaron por supuesta participación en disturbios masivos en el año 2012. La organización Amnistía Internacional reclamó su libertad en aquel momento, alegando su derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión como activista y ciudadano ruso.
Lo cual fue en vano. Pero durante los tres años y medio que Barabanov estuvo en la cárcel se dedicó a desarrollar sus habilidades de cocina. En 2015, el hombre quedó en libertad y decidió crear una cuenta en la red social Instagram llamada Russidit, donde publica diversas recetas que junto a sus compañeros de celda inventó.
Entre las recetas vegetarianas hay fideos instantáneos con mayonesa, sopa de queso, ensalada con habichuelas y más. Además de platos navideños y una pasta de chocolate con un parecido a la Nutella, que disfrutaban los presos cual un manjar.
Una foto publicada por Фонд «Русь Сидящая» (@russidit) el
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