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El plebiscito del próximo 2 de octubre es crucial para la democracia colombiana. Votaré Sí por las tres razones siguientes:
1.Votar Sí significa, de inmediato, la oportunidad de proteger la vida, bien supremo de los seres humanos. La guerra, por definición, acaba vidas. El silencio de las armas las protege. El Sí representa, sin ambigüedad, el fin de una confrontación armada de más de cinco décadas que le ha causado al país enormes sufrimientos. Más de 220.000 muertos, millones de desplazados, miles de secuestrados y desaparecidos. Dolor de las familias de los miles de miembros de la fuerza pública, muertos o heridos en combate. De la población civil agredida en forma brutal por la guerrilla y el paramilitarismo. De los miles de niños reclutados a lo largo de 50 años que se volvieron adultos en la guerra.
2. Voto Sí porque confío en que los términos del acuerdo son los mejores posibles. Porque sé que el equipo del Gobierno Nacional estuvo compuesto por gente proba, competente y de buena voluntad: Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, los altos militares, sean el general Mora o el general Flórez, y todos los demás, dispuestos no sólo a dirimir diferencias abismales con las Farc, sino también entre ellos mismos. En un país en el que se afianzó la cultura de la desconfianza, tiene gran mérito que, después de años de negociaciones, se haya llegado a un acuerdo definitivo entre partes opuestas que se trataban a bala. Habrá entrega verificada de las armas. Justicia, verdad y reparación serán posibles. La paz será realidad también porque la contraparte comprendió que el camino de las armas no tenía salida alguna y le apostó a la sensatez.
3. Voto Sí porque Colombia necesita apostarle a la ampliación de la democracia. Porque es mejor un mundo en el que rigen los argumentos y los procesos electorales pacíficos que el de la exclusión, la intimidación armada y la consecuente violencia. Es la oportunidad de no repetir la barbarie ocurrida sobre la Unión Patriótica y de que Colombia cuente con nuevas opciones respetando la diversidad política. Siempre será mejor ejercer el derecho al voto, a favor o en contra de cualquiera de los partidos políticos, antiguos o nuevos, en un espectro político amplio. Si los nuevos movimientos quieren triunfar, que se pongan las pilas. Si los demás no quieren quedarse atrás, ¡a modernizarse!
Cambiar balas por argumentos abre espacios para el despliegue pacífico y productivo de la inteligencia y la creatividad de los individuos, las comunidades y la sociedad en su conjunto. El Sí representa la posibilidad de pensar y decidir asuntos de trascendencia para Colombia, mirada en el largo plazo. En vez de gastar energía y recursos en la guerra, ¿qué tal lograr educación de calidad para todos? ¿Integrar todas las partes del territorio a un verdadero proyecto de país? ¿Luchar contra la corrupción unidos? ¿Contar con verdaderas políticas de empleo para los jóvenes?
Sí a la Paz Querida.